Al futbol mexicano le faltan ídolos

“Desde que aprende a caminar, sabe jugar. En sus años tempranos alegra los potreros, juega que te juega en los andurriales de los suburbios hasta que cae la noche y ya no se ve la pelota, y en sus años mozos vuela y hace volar en los estadios. Sus artes malabares convocan multitudes, domingo tras domingo, de victoria en victoria, de ovación en ovación.

La pelota lo busca, lo reconoce, lo necesita. En el pecho de su pie, ella descansa y se hamaca. Él le saca lustre y la hace hablar, y en esa charla de dos conversan millones de mudos. Los nadies, los condenados a ser por siempre nadies, pueden sentirse álguienes por un rato, por obra y gracia de esos pases devueltos al toque, esas gambetas que dibujan zetas en el césped, esos golazos de taquito o de chilena: cuando juega él, el cuadro tiene doce jugadores”.

(Fragmento de El ídolo, Eduardo Galeano)

¿Algún jugador viene a tu mente cuando lees la definición de Galeano? ¿Es mexicano?

La misma pregunta le hice a Toño, un joven de 19 años que ha dejado el futbol “porque no hubo chance”, él dice que el jugador que pensó no es mexicano, sino argentino y lleva el 10 en la espalda de su camiseta blaugrana. Sabemos quién es. Entonces lo cuestiono de nuevo: ¿qué mexicano podría parecerse más a la imagen de ídolo que nos dejó Galeano? “No sé, a lo mejor el ‘Cuau’, pero no recuerdo tanto de él, ni de Hugo Sánchez. Nada más por lo que me han contado o los videos. Mmmm, ellos, ¿no?”

Toño no mencionó a Rafael Márquez, pero Raúl sí lo hizo. Ya pasa de los 30 años y cree que Rafa es el mayor referente activo del futbol mexicano, “con todo y que se haga expulsar cuando más lo necesitamos… o lo de Robben en el Mundial, ¡hiiijole! Pero ve contra Estados Unidos lo que hizo”.

El defensa del Atlas cumple 38 años en febrero próximo, una Champions League y a decir de los aficionados, la audacia y el carácter que ningún otro ha podido demostrar en varias generaciones de futbolistas nacionales. Cuando parece que el retiro está cerca, el temor regresa porque no hay candidato para suplirlo. Los ídolos mexicanos ya dejaron las canchas o están a punto de hacerlo. Se hicieron viejos… o presidente municipal, como Cuauhtémoc.

¿Al futbol mexicano le faltan ídolos?

Cámara Húngara le preguntó a Juan Carlos Cartagena, comentarista de Televisa Deportes: “Sí, creo que en general al futbol siempre le hacen bien los ídolos. En el caso del futbol mexicano sí, la prueba está en el último referente, pues es Rafa Márquez y está a punto de salir, uno o dos años a lo mucho lo que le podrían quedar, al futbol mexicano, no solo a la Selección, porque la afición depende muchos de ellos, los ve como ejemplos, personas que sacan adelante en los peores momentos”.

En México, los ‘one-club man’ no son tan comunes como en Europa: Steven Gerrard, Francesco Totti, Paul Scholes, Carles Puyol, Ryan Giggs, Paolo Maldini. Ídolos directamente ligados a una camiseta. Juan Carlos Cartagena cree que el sistema actual del futbol mexicano es responsable: “el que cambien constantemente de equipo es una de las razones, que la directiva no los valore como tal también tiene que ver. Otro punto hoy en día en México es muy difícil salir campeón más de una vez consecutiva, lo vemos con los bicampeonatos entonces antes se daba esa situación, el campeón de goleo, campeón del torneo eran una dos, tres… constantes, y eso te iba generando un equipo de época”.

Javier Hernández es mexicano, vive en Alemania porque juega en el Leverkusen, no le ha bastado ser parte del último Manchester United campeón con Ferguson o del Real Madrid y anotarle al Atlético de Madrid en Champions League, ni siquiera estar tan cerca de ser el máximo goleador de la Selección. Sus camisetas se han vendido por millones, pero al pensar en él como ídolo algo falta.

¿Qué es entonces un ídolo en el futbol?

A decir del sociólogo francés Alain Ehrenbergk:

“El campeón es excepcional porque en su origen no se esconde nada más que nuestro semejante, un individuo cualquiera que se singulariza al arrancarse a sí mismo de la masa de sus iguales, anónimos y uniformes. Se trata de llegar a ser precisamente un individuo, de encarnar la individualidad propia de las sociedades igualitarias”.

“Cuauhtémoc tiene un mundo de barrio, es el héroe de Tlatilco parece que es alguien que aprendió a jugar en las calles y va por la cancha como si estuviera sorteando automóviles”, dice Juan Villoro en el programa El Último Héroe del Barrio. Quizás por eso signifique más Cuauhtémoc Blanco que Javier Hernández. El aficionado siente cercano al hombre de extracto humilde que le pinta la cara a los que creen que no puede.

“Por ejemplo, su famosa jugada deteniendo el balón y saltando con él, este tipo de jugadas afrentosas que desafían la lógica es lo que lo mantiene siempre como un jugador de barrio; tienen algo del niño que aprendió a jugar descalzo en una playa sin nombre o en un lote baldío y eso lo mantuvo siempre Cuauhtémoc y lo honró siempre dentro de la cancha”, argumenta Villoro.

Permanece en la memoria por los goles, pero también por sus descaradas burlas a la autoridad: los árbitros y hasta los técnicos. Ninguna sanción fue suficiente para detenerlo. Entre tantas fiestas, peleas, mujeres, era difícil que los medios construyeran una historia rosa alrededor, pero la del ídolo rebelde sigue siendo.

“… vengo a romperme la madre, vengo a romperme la madre por Cuernavaca”, dijo cuando anunció su candidatura a la presidencia de la capital de Morelos. Como jugador, Blanco no fue de los que se volvieron producto, su forma de expresarse frente a un micrófono y su imagen no eran compatibles con los comerciales… Pero fue suficiente para obtener el cargo por elección popular.

¿Por qué? “La televisión sigue siendo un medio que transmite una autoridad moral a quienes aparecen, la gente dice: ‘éste (personaje) algo sabe que yo no sé, o sabe hacer algo que nosotros no podemos hacer porque está en la tele, porque es famoso’”, considera el Doctor en Comunicación Política, Julio Juárez Gámiz. El ídolo, de las canchas a la silla.

En una Liga Mx dominada por goleadores extranjeros y la exposición constante de las ligas europeas, los aficionados más pequeños han encontrado a sus nuevos ídolos lejos de aquí, en el que lleva la camiseta blaugrana o merengue.

“Desafortunadamente entre los medios y la misma gente se han encargado de buscar las formas de hacernos creer siempre que el mexicano es perdedor. Buscan al que gana la Champions, al que nunca falla penales, al que siempre da el pasito después de los Octavos de Final -que nosotros no damos-, al que mete más goles. Buscamos más referentes en el extranjero que los nuestros, con las características más cercanas a lo nuestro”, concluye Juan Carlos Cartagena.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals