Cuando el futbol te dice que no

Se habla de sacrificio, de esfuerzo, de ilusiones y muy pocas veces de sueños cumplidos. Las historias de éxito nacen entre miles de relatos truncos por la mala fortuna, los vicios del sistema o el golpe al orgullo por la incapacidad para librar los exigentes filtros. ¿Cuántos dicen saber de alguien que pudo serlo todo pero nunca tuvo la oportunidad? ¿Cuántos descubren en el camino que era más de difícil de lo que esperaban? En la Liga Mx, entre las cuatro divisiones por edad, existen más de dos mil proyectos de vida en espera de ser materializados. Al final, la mayoría contará la despedida del futbol.

Juan Gerardo Corro todavía extraña despertar sabiendo que es parte del juego. El futbol le ha dado a los mejores amigos, la oportunidad de viajar dentro y fuera de México, por eso no se arrepiente de haber dejado los años de adolescente en las canchas. Como en la mayoría de los casos, su primer contacto con el balón fue cuando apenas empezaba a conocer el mundo, a los cuatro años y por la influencia de su padre, quien jugó futbol profesional en varios equipos, pero principalmente en el Atlante, los colores que ahora él viste como aficionado.

Tenía 15 años cuando salió de su casa en Querétaro -después de seis meses en un equipo de su ciudad que se desintegró como tantos ahí, en ese tiempo, por falta de recursos o de interés- para buscar una oportunidad en Nuevo León, con los Tigres. Ahí se encontró con que la competencia no eran solo mexicanos, también había jóvenes que por la cercanía cruzaban la frontera para probarse.

“En aquellos años, por ejemplo, llegábamos a Zuazua, éramos a lo mucho 60 o 70 chavos y pasábamos un primer filtro, eran entre 10 y 20 al día y te decían que volvieras al siguiente y al siguiente estaban los 10 o 20 que pasaron más otros 50 o 60 que también querían probarse. Así me eché como tres semanas o un mes”.

El que viaja a probarse debe ir con dinero suficiente para pagar el hospedaje y los alimentos, con cada filtro se acaba. “Después de una semana se me acabó el dinero, lo que hice fue ir al estadio de Tigres y ver si tenían la posibilidad de darme casa club durante el periodo de pruebas y afortunadamente sí pasó. Me fui con otro amigo y siguieron las pruebas, diario salía un camión del estadio del Volcán hacia Zuazua”. Juan estaba sin su familia, pero no solo, lo acompañaron cuatro amigos que también buscaban el futbol profesional. Ninguno de los amigos libró las pruebas, las físicas o las del corazón porque extrañar hizo que uno de ellos volviera a casa antes de la definición.

Juan pasó las pruebas y volvió a casa con la promesa que recibimos usualmente cuando buscamos trabajo: “nosotros te marcamos”. La llamada se demoró, pero llegó cuando casi había perdido la esperanza. Se fue de nuevo, esta vez sin compañía y dejando la escuela. “Me fui a la aventura, me dieron casa club y me dieron un sueldo mínimo… una ayuda, más bien. Me daban hospedaje y comida. Para empezar no era tan malo (…) La verdad estaba muy contento con la oportunidad de estar en Tigres y no me importaba tanto estar lejos de la familia”. Pero sin mucha fortuna para hacerse de un sitio en los equipos de Segunda y Tercera División, volvió a Querétaro cuando el equipo había ascendido, se probó pero no consiguió quedarse.

Con 17 años, ya se había enfrentado a las puertas cerradas del futbol a pesar del esfuerzo. La opción fue jugar en una Tercera División de la Universidad Autónoma de Querétaro: “Después de estar en un equipo como Tigres, aunque hayan sido divisiones inferiores, sí se siente el cambio, fue difícil. En una Tercera División son demasiados equipos, entonces me pegó bastante; pero no bajé la guardia y fui a probarme de nuevo a Querétaro y quedé en la Segunda”.

Con la Segunda División, dirigida por Héctor Medrano, el equipo queretano consiguió los Cuartos de Final y ante el bajo rendimiento del equipo de Primera A, fue Héctor Medrano el nuevo encargado de guiar a ese grupo de jugadores con el objetivo de ascender; ese movimiento propició una nueva oportunidad: “El profesor Medrano me empezó a llamar para estar en la Primera A y fue cuando tuve unos pocos minutos en lo que ahora es Liga de Ascenso”.

Juan Gerardo debutó ante Indios de Ciudad Juárez y guarda ese momento como el mejor en su historia con el balón.

“Tuve la mala suerte de debutar cuando estaba lo de la influenza, entonces se jugó con estadio vacío. Pero fue uno de los momentos más importantes porque en el futbol nadie te regala nada, sentirse parte de ellos es una gran satisfacción por todo el esfuerzo que haces desde pequeño, el de tus papás; por eso sí valió la pena. Uno, dos, tres, veinte minutos, siempre valen la pena”.

Ese equipo consiguió el título del Clausura, ya con medio boleto, lograron el ascenso en Mérida, en 2009, y fue parte de ese grupo. Le dijeron que tenía posibilidades de mantenerse en el primer equipo, pero finalmente no sucedió: “Lo que hicieron fue mandarme a préstamo a Irapuato, hice las pruebas, pero no se cerró el acuerdo y me quedé volando. Tuve que quedarme otro año en la Segunda División de Querétaro”.

Cuando se acabó el contrato “me dijeron que ya no entraba en planes”, y así reinició la búsqueda. Juan Gerardo se fue a Tampico a hacer pruebas, pero fue justo cuando Pachuca compró la franquicia para la Antigua Universidad del Futbol en 2010. Encontró lugar en Titanes de Tulancingo y se mantuvo un año hasta el final del contrato. “Estuve parado seis meses y en ese tiempo terminé la preparatoria y me mantenía listo para encontrar equipo en el siguiente semestre. Sucedió, volví a la Segunda División de Gallos y así fueron los últimos años, hasta que se terminó”.

En 2014, elementos de la Policía Federal Ministerial tomaron las instalaciones del Centro Gallo de Alto Rendimiento para inventariar las propiedades del entonces dueño del equipo, Amado Yañez, quien también era propietario de la empresa Oceanografía y estaba acusado por Citigroup de fraude y lavado de dinero. Los problemas legales y financieros provocaron que los jugadores dejaran de cobrar su sueldo; Juan Gerardo fue uno de ellos: “Al final de la temporada ya no daba la edad para Segunda y debía buscar equipo en Primera División o en Liga de Ascenso, pero se me complicó un poco porque metí una controversia ante la Federación por la falta de pagos, me quedaron a deber todo el año. No era mucho dinero, tenía el sueldo mínimo. Tú tienes un sueldo, que es el que se presenta a la Federación, aunque muchas veces hay contratos extra. Te arreglas, no precisamente en el papel que entregan a la Federación”.

“Metí la controversia porque era mi dinero, era mi trabajo”. Juan Gerardo contó con la ayuda de la Comisión del Jugador para recibir lo que le correspondía y funciona, pero considera que “debería de ser autónoma para que tomara más fuerza. Es un miembro más de la Federación, con sus recursos y no tiene tantas facultades, aunque sí ven por el jugador”. Con 23 años y con el adeudo de pagos, debía jugar partidos informales, “talacheaba” con el riesgo de sufrir una lesión.

Sin más opciones y ya con experiencia en la Liga de Ascenso, se registró en el Régimen de Transferencias, pero reconoce que en este negocio hace falta tener un promotor porque si no te conocen, no tienes posibilidades. Él decidió que siempre trabajaría solo. “Hay muchos promotores que abusan de los jugadores, sobre todo de los chavos que no tienen experiencia y más que ayudarlos los perjudican y les sacan dinero”. La historia en el futbol terminó ahí, con un pago retrasado recibido tras el proceso legal y una nueva búsqueda que no resultó.

Juan Gerardo Corro volvió a la escuela, estudia mercadotecnia y trabaja en una universidad dando clases de futbol. Aunque extraña el juego, conoció el padbol, la fusión entre el padel y el futbol, y ya ha representado a México. “Jugué dos Mundiales y el próximo año se acerca el tercero, quisiera ir, pero tenemos que ganar las eliminatorias (…) Siento que como el futbol no hay dos, extraño ir a entrenar, convivir con los compañeros, eso nunca se olvida”.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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