Cuando la velocidad se medía en “Bolts”…

Tomada del Twitter de Usain Bolt

Desde el 2008, la velocidad se mide en “Bolts”. Usain rompió el récord de los 100 metros con un tiempo de 9.72 segundos, dos segundos por debajo de la marca reciente de Asafa Powell; ese día conocimos su nombre, se volvió referencia de medida y la batalla fue contra él mismo. Cualquiera que se ha sentido capaz de superarlo ha fallado en el intento codo a codo. Este fin de semana, el hombre más veloz del mundo correrá esa distancia en competencia por última vez; el Campeonato Mundial en Londres será la estación de despedida y como siempre, está seguro de ganar.

“No puedo creer que me preguntes esto. No tendremos ese problema, no te preocupes por eso”, se apresuró a responder cuando un periodista de su país lo cuestionó sobre la posibilidad de perder la final de los 100 metros el sábado.

Ese es el Usain Bolt de ahora y el de antes. Su personalidad arrogante está acompañada por una sonrisa confiada, movimientos relajados y bromas en los momentos menos oportunos; quizás es por eso que no está entre los más odiados. Una condena que sí sufren otros deportistas que alardean de su talento; su autenticidad convence. A Bolt se le permite celebrar con los brazos al aire, llegar a la meta con un gesto fresco y gesticular en la cámara para dejar claro que es el número uno, porque no hay argumento que supere la prueba con reloj en mano.

En los deportes colectivos las celebraciones individuales son desdeñadas, el que declara su superioridad es tachado de egoísta. Bolt también corre en equipo, pero la prueba que lo ha hecho protagonista de esta época del atletismo depende solo de él. Adora la atención, los micrófonos, las cámaras, tanto que ha sabido aprovechar el impacto mediático para exhibir su personalidad, una que vende, a pesar de que su deporte tiene fanáticos por temporadas.

Cortesía Puma

Bolt está vinculado a Puma desde los 16 años, fue firmado poco después de sorprender en los Champs, la competencia anual que reúne a los mejores atletas de las secundarias en Jamaica y a miles de espectadores en Kingston. Lo que no consigue el futbol en atracción, lo logran los Champs. Usain representó a la escuela William Knibb, de su natal Trelawny, al norte del país; su sitio en la historia no es relevante por el número de campeonatos, como si lo es para Kingston College y Calabar High (campeones de este año), lo es por ser el alma mater del atleta inspiración de las nuevas generaciones.

Su gran momento llegó con el Campeonato Mundial Junior a los 15, cuando sentó precedentes por ser el más joven en colgarse el oro con un tiempo de 20,61 segundos en los 200 metros. Había sido mejor en las pruebas, los nervios del momento aun lo traicionaban, debió trabajar en la disciplina y el autocontrol para ser el más grande. Esa tensión de los primeros retos solo la revivió a punto del retiro, hace unas semanas, frente a las 35 mil personas que acudieron al Kingston Stadium para verlo correr por última vez, así lo confesó poco antes de instalarse en los tacos de salida y arrancar con un ritmo decepcionante, según sus propias exigencias.

La noche fue suya, nadie reclamó el desempeño, la gente aguardó por Usain durante cinco horas y le aplaudieron con el primer pie que puso sobre la pista. La espera fue tan larga como aquel día de septiembre, en 2008, al regreso de Bolt de los Juegos Olímpicos con tres medallas doradas, cuando el agradecimiento fue expresado en una valla de varios kilómetros desde el aeropuerto y hasta su hotel, entre banderas de Jamaica, flores, gritos emocionados y la búsqueda desesperada de los fanáticos por un apretón de manos.

Youtube.

El agradecimiento supera el plano deportivo: “Grandes personalidades como Usain Bolt hacen que la gente vea lo que Jamaica tiene para ofrecer, él literalmente abre las puertas de Jamaica al resto del mundo”, dijo el primer ministro en el marco de la despedida. Le ha ofrecido un puesto en el gobierno para colaborar con las nuevas generaciones de atletas. Bolt ha preferido mantenerse al margen de las cuestiones políticas.

Más de una década después de aquel contrato juvenil que lo unió todavía como promesa a una marca deportiva internacional y ya con 8 medallas olímpicas y 11 de Mundiales colgadas al cuello, Puma ha diseñado el último par de spikes, sus orígenes están presentes. El pie derecho está cubierto por los colores que tradicionalmente viste la escuela William Knibb: púrpura y verde, el izquierdo es dorado, lleva impresos sus logros, su firma, el sello con la clásica pose tras cruzar la meta y una bandera de Jamaica.

El hombre más veloz del mundo no es el mejor pagado ni está cerca de serlo. Forbes, en su más reciente lista, ubica a Bolt en el sitio 23 de 100, por encima de él hay futbolistas, basquetbolistas, golfistas, pilotos. Reunió en el último año 34.2 millones de dólares, entre salarios y patrocinadores. Nada despreciable, pero a una distancia considerable de las estrellas del césped y la duela.

Tomada del Twitter de Usain Bolt.

El atletismo no vende igual, los corredores de alto rendimiento no compiten cada semana y su exposición en medios es menor; aun así, Usain posicionó sus impresionantes marcas e imagen para convertirse en ídolo. En el World Fame 100 de ESPN es el séptimo. La popularidad en redes sociales, las curiosidad que eleva las búsquedas en Google y los patrocinios que suma, lo sitúan debajo de Federer, Messi, Cristiano, Neymar, LeBron.

Bolt se va, deja el puesto vacante y ya hay un joven llamado a la sucesión en el trono. Su nombre es Christopher Taylor, su marca en los 400 metros es de 45,27 segundos; en esa distancia consiguió el título mundial juvenil. Ha brillado en los Champs con Calabar, tiene apenas 17 años y lidera a los talentos de la época. Usain es su modelo: “Estoy seguro de que tenemos personas para defender los títulos de Bolt en el futuro y me siento en el centro de ello porque estoy siguiendo sus pasos. He hecho lo que él cuando era joven, así que ya veremos qué pasa”, declaró para The Telegraph.

“Tenemos muchos jóvenes que están destacando y necesitan creer que pueden conseguirlo y usar lo que ha hecho Bolt como incentivo para alcanzar sus sueños. Como país, podemos mantenernos en el mapa. Será con mucho trabajo, pero definitivamente hay más jóvenes destacando”, dijo el entrenador de la escuela ganadora de la reciente edición de los Champs al mismo medio.

Usain detuvo el mundo con los 9.58 segundos en los 100 metros, todo en las pistas se ha tratado de él desde entonces. Para Jamaica, es la mejor representación de la frase que los identifica: “wi likkle but wi tallawah” (somos pequeños pero fuertes). Reunió a millones alrededor de la televisión para verlo retar a la naturaleza humana y lo hará de nuevo el sábado. Sonreirá en las últimas zancadas, apuntará al cielo y buscará reiterar que es el mejor atleta del mundo. Se irá, pero la inspiración vive en cada pista de entrenamiento de su país porque el mundo ya volteó a ver a Jamaica y no están dispuestos a dejar morir su legado.

-¿Vas a llorar cuando en tu última carrera?

Le preguntó una periodista de CNN hace unos días.

-No creo, no soy de ese tipo de personas, dijo.

Ya lo veremos.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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