Del Guardiola culé al citizen

“Yo lo tengo claro: si hay que buscar un culpable de lo bien que lo pasamos jugando y de todo lo que hemos ganado este año, la culpa es de Guardiola. ¡Y pensar que hace tres años creíamos que no volveríamos a tener esta oportunidad!”, declaró Xavi Hernández en entrevista para El País. Aquella vez intercambió preguntas y comentarios con Andrés Iniesta, dos de los hombres más importantes en la historia del Barcelona hablaban con soltura de su tiempo con Pep en el banquillo, apenas en diciembre del 2009. Cuando ese equipo se encaminaba a su sexto título del año.

Hoy se habla del ídolo consagrado, se rinde tributo al líder que convirtió al Barcelona en símbolo de una época del futbol, pero su capacidad fue puesta en duda cuando escaló de las inferiores al primer equipo acechado por los detractores ante panorama incierto. Hace unos meses llegó al City para reconocer que aunque el reto de dirigir en la Premier League pinta complicado, no supera la incertidumbre de su primer puesto, el Barcelona B: la base de su éxito. La academia de los citizens lo persuadió y para afrontar lo desconocido en Inglaterra, convenció a Mikel Arteta, ex mediocampista del Arsenal, de ser su aliado.

El mejor pagado, el más mediático, el que ha aprendido a lidiar con el análisis excesivo de cada uno de sus movimientos llegó al Manchester City con una larga lista de expectativas, la principal, construir la identidad de un club que a pesar de los millones invertidos en los últimos años carece de relevancia en el futbol europeo, un plan totalmente distinto a sus experiencias anteriores.

Tomó al Bayern Munich justo después de triplete de Jupp Heynckes -un tipo adorado en la tribuna y en el campo, que se marchó a pesar de todo- y sin ser venganza explícita, le heredó el desafío de superarlo. Imposible hacerlo si las finales de Champions se le negaron en tres años de gestión, la tribuna no cantó su nombre y dejó siete títulos, pero lo llamaron fracaso porque quedó la sensación de que pudo ser mejor. En un club cuya historia se entiende a partir de las leyendas del futbol alemán, Pep falló en convertirse en una.

A Guardiola lo ha hecho su obsesión. Los pequeños detalles que escapan de la cancha son oportunidades para él, el sistema disciplinario que impuso desde el Barcelona fue adaptado también a sus necesidades en el Bayern Munich, multas de 250 euros que castigaban las llamadas telefónicas en zonas inadecuadas, el uso de indumentaria incorrecta, los retardos en los entrenamientos y el sobrepeso. Medidas criticadas por muchos y alabadas por otros como Xavi, “ahora todos somos iguales”, dijo en aquella entrevista en 2009.

La disciplina que ha caracterizado a sus equipos inició apenas puso un pie en el Etihad. Pep apareció en los titulares de los diarios ingleses tras sus primeras reglas: desayunar y almorzar juntos, además de comer en equipo después de un partido; un espacio para conocerlos y regular su dieta, se acabaron las concesiones que algún día tuvieron con Manuel Pellegrini. Tolerancia cero, el mejor y peor ejemplo, Samir Nasri, quien entre otras razones fue separado de los entrenamientos por sobrepeso y finalmente, cedido al Sevilla.

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Así como se adapta al idioma que le exigen los cambios de residencia, Guardiola dice adaptarse a las plantillas con las que cuenta, aunque esta vez debió hacer un cambio en su filosofía: los equipos pequeños. En una Premier con calendario tan exigente a nivel físico y de poco descanso, ha tenido que ceder para evitar la improvisación y ampliar sus posibilidades, así lo ha dicho Domenec Torrent, el segundo entrenador. Decidió pronto el destino de Joe Hart, fuera de la institución a préstamo después de diez años de defender el arco como titular, y enfrentó la polémica como lo hizo cuando dejó fuera de sus planes a ídolos del futbol como Ronaldinho, Deco, Ibrahimovich, Schweinsteiger. Desde Barcelona arribó Claudio Bravo, el objetivo: construir el juego desde más atrás.

La limpieza no terminó ahí, la exigencia de intensidad hizo a un lado a Yaya Touré, el mediocampista de 33 años permaneció en el club a pesar de las casi nulas posibilidades de volver al campo en esta temporada y su nombre faltó en la lista de Champions League. El agente del marfileño lo acusó de tratar a los jugadores como perros.

En contraste, De Bruyne y Sterling lo han llenado de optimismo aun antes de comenzar a dirigirlos.

“De Bruyne es uno de los mejores futbolistas que he entrenado. Messi es una cosa aparte. Pero después de Messi, entre ellos está De Bruyne”, dijo recién en septiembre.

Con 25 años, podrían llamarlo presión, pero otros bajo su mando lo han llamado confianza, ¿qué ha hecho de eso? convertirse en líder de asistencias de la Premier y cuando una lesión lo detuvo, Pep lo envió con un médico en Barcelona para asegurar su recuperación.

Raheem Sterling jugó con una camiseta muy pesada la temporada anterior, los millones de euros que pagaron por él para llevarlo desde Liverpool parecían jugar sobre él cada partido. El nuevo técnico de los citizens sabía que sería importante para sus planes y se lo hizo saber cuando las críticas sobre su desempeño con la selección lo acosaban por todas las vías; la motivación comenzó ahí, cuando Inglaterra gestaba un nuevo fracaso que podía amenazar el proyecto.

El mediapunta, cuyo juego atrajo a Pep desde el Liverpool, explica: “él lo hace simple y te dice cómo es, exactamente lo que quiere de ti en el campo y el resto depende de ti. No hay mejor sensación que esa, un técnico que hace el juego muy simple. Él es una mano de ayuda, te da mucho aliento, y como jugador joven que siempre está creciendo y aprendiendo, tener a alguien que ha hecho tanto al más alto nivel es una ventaja”.

La credibilidad es el fundamento de su liderazgo. Así lo contó Mascherano para The Guardian, cuyo sitio estaba en el banco a la sombra de Busquets, hasta que una acción en Champions League cambió su historia en el futbol. La intervención defensiva del argentino salvó al equipo de una anotación de Nicklas Bendtner en eliminatoria de la Champions League, el resultado fue la clasificación y más tarde, el cuarto título europeo. Para Mascherano significó la reubicación como central hasta convertirse en referente de la zaga culé, una oportunidad de permanecer ante la necesidad de un central por las bajas del equipo.

“Él me reinventó, me descubrió en un sitio que jamás imaginé que podía jugar. Es un entrenador más que especial, es distinto e inolvidable”, explicó en un artículo de opinión para canchallena.

Lo hizo también con Philip Lahm en Munich, considerado uno de los mejores laterales del mundo aceptó el riesgo de ocupar la posición de medio defensivo ante la carencia de hombres en esa zona del campo y por su seguridad para dar pases. Guardiola alabaría más tarde su capacidad para jugar en cualquier posición, incluso en la de delantero si se lo proponía. Al austríaco David Alaba lo usó en diferentes posiciones durante sus tres años de trabajo y a poco de la despedida de Pep reconoció su potencial para reinventar el futbol: “No tenía idea de que podía jugar de defensor central”.

Ninguno fue tan importante para su éxito en el Barcelona como Lionel Messi, él entendió cómo potenciar su talento dejándolo fluir en sus planteamientos, pero ha rechazado una y otra vez ser quién “hizo” al argentino. Aquel Clásico del 2009 — definitivo para el título, y la posterior explicación del “Falso 9” dejó clara la obsesión del catalán por este juego- Messi inició desde la banda habitual y a la indicación se movió al interior del campo, en busca de la superioridad númerica en el centro, sin referencia para la defensa rival los atacantes aprovecharon los espacios que los dejaron uno a uno frente al arquero, el resultado fue un 6–2 a favor. A Metzelder y Cannavaro, entonces centrales del Real Madrid, los volvió locos el posicionamiento táctico. Entre halagos atemporales y la negativa de ser quien daba consejos al delantero argentino, la relación de Messi con Guardiola fue definida por la libertad.

Pep es intenso, obsesivo, el misterio alrededor de su discurso y la efectividad en el juego lo ponen frente al resto en una liga que desborda personalidad. Está ahí para probarse que puede. “Han dicho que no iba a ser capaz y siento que es el momento correcto”. Al tiempo.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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