Deschamps, estoico, exitoso… ¿racista?

Nadie dobla a Didier. “Raciste”, lo acusaron con una pinta a lápiz en su residencia de Concarneau, una declaración que no es cualquiera en Francia. La defensa de Benzema había iniciado días antes desde la boca de Eric Cantona para The Guardian: “Deschamps tiene un nombre muy francés. Quizá sea el único en Francia en tener un nombre verdaderamente francés. Nadie en su familia se ha mezclado con nadie, como los mormones en Estados Unidos. No me sorprende que haya utilizado la situación de Benzema para no llevarlo”.

Benzema, el argelino’ que marcó 28 goles con el club campeón de Europa quedó fuera de la Copa porque su compañero Mathieu Valbuena lo acusó de intento de extorsión y lo etiquetaron como “no elegible”. A su ausencia se sumó la de Ben Arfa, el tunecino permaneció en la lista de reservas. Cantona asignó motivos a las decisiones técnicas en un país que mantiene una lucha contra estas muestras de odio, más tarde intentó rectificar, pero estaba dicho. “El racismo, el antisemitismo, el odio hacia los musulmanes, los extranjeros, la homofobia, aumentan de manera insoportable”, declaró, Manuel Valls, Primer Ministro francés en 2015.

The King le busca problemas a Deschamps cuando quiere; compartieron cancha en 34 partidos con Francia, pero ceder el gafete -a consecuencia de una patada- a quien después guiaría al equipo a dos títulos internacionales: Copa del Mundo en 1998 y Eurocopa en el 2000 marcó su relación desde los 90. Eric tiene formas poco sutiles de hacerlo notar, “Water carrier”, le llamó alguna vez para minimizar la función de su compañero en la época de glorias: pasar el balón a las estrellas. ¿Se equivoca?, su papel estaba oculto; entre tales estrellas, él era el capitán.

“No sé si, como dice él, en cada esquina puedas encontrar jugadores que hayan ganado dos veces la Champions League”, reviró Didier, ganador de la Champions League con el Olympique de Marsella y la Juventus. Aunque lo suyo no es el protagonismo. A Deschamps lo han “matado” un par de veces en las redes sociales, lo han insultado las esposas de los jugadores, las revistas del corazón lo han acechado. Nada lo perturba… ni Cantona.

Didier lleva atada en el cuello una bandera de Francia, con la mano derecha sostiene la Copa del Mundo, sonríe a la afición, es 1998, en el Stade de France. Ahí donde el domingo puede asegurar un sitio legendario.

Sin referencias a sí mismo para nombrar el éxito, hace cuatro años empezó la construcción entre los escombros. “Nadie puede cambiar la historia, pero hay algunos capítulos nuevos para ser escritos y los jugadores pueden hacerlo. La página está en blanco y ellos deben llenarla”, dijo antes de vencer a Alemania. La imagen del primer capitán francés en levantar la Copa del Mundo le pertenece. Hoy no le importa, no se trata de él.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store