Ajenos a cualquier perturbación, en la Ciudad de México presentaron el balón oficial del Clausura 2017; un par de jóvenes hicieron “magia” con el Legacy de Voit y un par de días después comenzó a rodar en Veracruz… ¡Ah, el futbol está de vuelta!

Afuera del auditorio, el tema eran las protestas. El año inició con varios incrementos derivados del ajuste de los precios de la gasolina y la inflación. ¿Eso qué tiene que ver con el futbol? Además de los productos de la canasta básica, el gas LP y el transporte público, la televisión por cable también elevó sus precios. Hablemos de lo que nos corresponde, ser aficionado es un lujo.

¿Que a quién le importa? A los miles que cada semana acuden a los estadios mexicanos para disfrutar de la liga; a pesar de las cantidades, el año pasado rompieron el récord de asistencia. Para el primer fin de semana de competencia en el 2017, los boletos se vendieron desde los 80 pesos en el Estadio Cuauhtémoc hasta los 890 en el Estadio Chivas. Hay para todos, pero el futbol se divide en poder adquisitivo.

Si quieres ver al campeón Tigres, es casi imposible conseguir un asiento; desde el año pasado se agotaron los abonos anuales. La única forma es rentar una de estas tarjetas de “fidelidad”, cuyo precio se elevó considerablemente con respecto a la última edición: en el 2015–2016, el abono más barato se vendió en $2,260 y ahora, por los mismos lugares, fue necesario pagar $2,830. Los incrementos partieron de los $540 en el área Preferente hasta los $4,775 por un palco con precio de $25,435.

Su vecino también hizo ajustes en los precios. Rayados estrenó estadio en el Apertura 2015, los abonos se agotaron como es costumbre y en ese entonces se podían adquirir desde $3,700 y hasta $11,000. Un año después los más accesibles se ofrecieron en $4,500 y el tope llegó a los $12,000. Un aumento que no incluye los partidos de liguilla, en caso de clasificar.

Sin embargo, cerca de ahí, Tijuana mantuvo las tarifas del XoloPass en los últimos tres torneos, sus seguidores han respondido con un alto porcentaje de ocupación en el Estadio Caliente. Ver a Atlas o a los Tiburones Rojos es un poco menos costoso ahora. Los rojinegros tienen el abono semestral más barato de la Liga: $449.

En México, además de que el aficionado se divide por su capacidad de pago, debe distinguir entre el rival. Si no quiere gastar mucho, es mejor no planear ver a su equipo contra Pumas, América o Chivas. Por ejemplo, en el Estadio Azul los boletos se venden entre $100 y $230, pero la última vez que el conjunto universitario los visitó, debieron pagar el doble a cambio de un soporífero cero a cero.

Lo mismo ocurre en Toluca. El torneo pasado jugaron en el Estadio “Chivo” Córdova y los precios se triplicaron cuando Chivas los visitó. Atlas recurrió a la fórmula en su encuentro con América, también en el Apertura 2016.

Los Diablos Rojos jugarán en su remodelado recinto a partir de este fin de semana y el aumento en los precios de los abonos semestrales va desde los cien pesos en la zona que antes estaba al descubierto hasta los mil pesos en los Palcos VID que compartirán de cerca con las bancas de ambos equipos, cuando estén habilitadas. Pero recompensó la paciencia de sus aficionados bonificando el dinero invertido en el abono del torneo anterior para la adquisición de la nueva tarjeta.

Pachuca comúnmente vende sus boletos generales en cien pesos y las promociones al 2x1 son constantes; excepto cuando tienen como rival a algún equipo de gran convocatoria. En un año, el importe de la tarjeta Tuzocio General subió $500; sin embargo, para el año futbolístico en curso incluye los partidos de la Liga de Campeones de la Concacaf.

¿Qué hay de los populares?

América cobra en dólares la posibilidad de hacerle sugerencias a Ricardo La Volpe o Ricardo Peláez desde un “foro de opinión”, sumado a un asiento preferencial con servicio de catering sin pagar extra: 660 dólares más IVA por la tarjeta Black. La Gold y la Platinum son para aficionados terrenales, si en el Apertura el Asiento Reservado variaba de $849 a $5,010, para el Clausura 2017, la membresía va de $999 hasta $3,499. Sin embargo, dice incluir todos los partidos del torneo.

Ser rojiblanco también implica un gasto mayor que el torneo pasado. El aumento en el Chivabono semestral va de los $160 a los $535; sin liguilla, pero con un precio preferencial si el equipo consigue la fase. El más caro es de $7,250 y el económico es de $1,100.

Pumas dividió la zona general con precio distinto entre Palomar y Pebetero (incremento de $160) en el abono para este torneo; la forma “barata” de acompañarlos en cada partido de local vale $800 y un sitio especial: $2,650. Y para molestia de sus aficionados, la liguilla se cobra aparte.

Cruz Azul vendió su abono anual económico en 2,640 (sólo para porras), el siguiente disponible es de $5,000 y con él entrega un cupón que podrá ser canjeado por la playera oficial, además de contemplar los partidos de liguilla, si accede después de cuatro torneos de ausencia.

¿Y si quiero ser fan de sillón?

Buenas noticias. Desde la primera jornada, Pachuca y León son transmitidos por Imagen Televisión. La tercera cadena en México cuenta ya con cuatro equipos, junto a Chiapas y Querétaro.

Aun así, la presentación del Clausura ofreció tres partidos en transmisión restringida; incluido el Chivas vs Pumas, a través de Chivas TV, Cinépolis Klic o Claro Video por 125 pesos.

Entre los últimos meses del 2016 y los primeros días de este, los sistemas de televisión de paga sufrieron, de acuerdo con los comunicados oficiales, el alza en el precio del dólar y elevaron el monto de la renta mensual.

Dish, en su paquete básico con señales deportivas, se incrementó de $182 a $196. Mientras que Izzi cobra $360 por su señal que no es la más elemental, pero la única que contempla a TDN en su lista de canales.

Malas noticias. Ninguna de las opciones anteriores ofrece todo el futbol mexicano. Si eres de Monterrey, Michoacán y Veracruz, la única opción es Sky porque transmiten al local en exclusiva.

El paquete FUN -incluye los canales deportivos exclusivos- pasó de costar $429 a $469. Así que para el aficionado ese pago es la condición… o las transmisiones ilegales, que colocan a México como el principal consumidor de Roja Directa en el mundo.

Asistir al estadio es más que pagar un boleto. Si vas acompañado y en auto o requieres pagar por transporte, el gasto es alto y entonces se reflexiona.

¿El aficionado abandona el futbol en tiempos de “vacas flacas”? Los números de asistencia lo dirán con el paso de las jornadas.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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