¿Hay vida después de Roger y Rafa?

Nos encantaría que jugaran toda su vida, que nos deleitaran con sus rivalidades, pero la era de los dos grandes algún día llegará a su fin.

Enero del 2017, final del Australian Open. El octavo juego del quinto set estremeció. Nadal había salvado tres puntos de quiebre, la lucha era extenuante, en cada intercambio gimió para liberarse. Federer devolvió en silencio, quiso obligarlo a adelantar algunos pasos y el español buscó extender la cancha. El público olvidó la cautela y se dejó llevar por el golpeo de la bola con gritos de asombro. Fueron 26 tiros, un rally ganado por el suizo con un disparo de derecha en la línea. Cerró el puño y fijó la mirada en el punto.

Después de casi tres horas, una prueba exigente para ambos al salir de las lesiones que amenazaron con retirarlos, Federer jugó su segundo match point, ese golpe de derecha sobre la línea hizo desconfiar a Nadal, pidió la ayuda del Ojo de Halcón y esperaron algunos segundos para confirmar el golpe certero. Federer ganó así, entre saltos que recuerdan a un pequeño novato y las lágrimas del hombre experimentado que había fallado tantas veces tras el título de Wimbledon en 2012.

Volvió a ganar para sorpresa de los ajenos y de la leyenda: “No imagino a Roger venciendo siete partidos consecutivos con rivales de entidad”, había dicho John McEnroe a principios de mes.

“Si no hubiera estado en mi carrera, quizás no podría haber sido tan dominante porque no hubiera tenido la motivación de serlo”, dijo Roger Federer el año pasado sobre Rafael Nadal.

El 2017 ha abierto los ojos de los incrédulos, la rivalidad se editó, ¿pero cuánto más podrá vivir?

Antes de ellos, en los 80, estuvieron Ivan Lendl y John McEnroe, Boris Becker y Stefan Edberg. En los 90, Andre Agassi y Pete Sampras. Seguramente con el fin de cada una de ellas se cuestionaron si ocurriría de nuevo. Los partidos de Federer y Nadal son seguidos por las miradas aficionadas, pero despiertan el interés de los que se reconocen ocasionales y afortunados de tener en ellos a los protagonistas de las historias que contarán a los más jóvenes en un par de años.

De un golpe, Nadal los ha devuelto a la realidad: “Es lógico que aparezca una nueva generación y es necesario, porque ni Federer, ni Murray ni Djokovic, ni Ferrer, ni Tsonga, ni yo, vamos a estar eternamente aquí”.

“Kyrgios y Zverev son dos grandes jugadores, pero la clave es saber si son capaces de rendir cada día durante mucho tiempo, de manejar todo ese estrés de la competición”, dijo Roger Federer hace un par de meses.

El miedo parece inexistente en él, es osado, y Alexander se atreve también. En marzo, Zverev y Kyrgios se encontraron en el Miami Open. Nick presumió su talento con un golpe que pasó por debajo de las piernas saltando. La reacción fue de sorpresa en el público. Él sonrió, abrió los brazos y se dejó querer entre aplausos. Al otro lado de la red, una mueca de desagrado. Nick lo hizo antes cuando buscaba romper la igualdad a dos juegos en el primer set: golpeó la bola por debajo de las piernas y en respuesta a la bravía de Zverev, ejecutó un Gran Willy para ganar el punto. El duelo fue una batalla de talento, Alexander mostró lo suyo con un globo que pasó por encima de australiano y besó la línea con sutileza.

“Kyrgios es un jugador que lo tiene todo para estar lo más alto posible”, considera Nadal, pero pone en la balanza el compromiso del jugador. Punto que ha sido cuestionado por otros tenistas en los últimos años. Rodeado de apasionados al tenis, que golpean raquetas enfadados por perder un punto, lloran las derrotas y sufren los recesos, parece no existir lugar para los puntos medios, menos para los comentarios que minimizan el impacto del deporte en su vida.

Sus palabras se leen como insultos: “Hay cosas más importantes para mí que el tenis. Es solo un juego… hay cosas peores sucediendo en el mundo ahora que mi derrota… entonces creo que ese es el motivo por el que no me lo tomo muy en serio”, declaró días atrás. Kyrgios acepta, el sitio entre las leyendas es secundario en su existencia: “prefiero ser recordado como alguien que fue bueno con la gente y cosas así”.

El lugar de honor todavía no está vacante, Federer, Nadal, Murray y Djokovic se mantienen en la zona, pero al lado vienen ellos. Con reloj en mano, los seguidores del tenis se preguntan ¿quién ganará primero un título de Grand Slam?

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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