“Hijos de puta… contestá, y nada, no contestaban”… la tragedia

Fueron dos minutos. La tensión se reflejó en sus manos aferradas a la mesa: “hágale, hágale, lleguen, lleguen”, suplicó un miembro de la tripulación del avión de Avianca que volaba por la misma zona del LMI2933 de LAMIA que transportaba al Chapecoense, ambos daban vueltas en el aire en espera de aterrizaje. Escuchó los instantes previos al impacto contra el Cerro Gordo en Antioquía, cuando el piloto informó a la Torre de Control la falta de combustible y fallo total eléctrico que finalmente apagó los generadores.

“¿Tiene problemas y no se ha declarado en emergencia?”, se preguntó el comandante del Avianca. El piloto del LAMIA había solicitado con desesperación, prioridad para acceder a la pista, pero la solicitud llegó justo cuando otra aeronave aterrizaba de emergencia por pérdida de combustible.

Procedieron al descenso: “Y el avión nos pasó por el lado a toda mierda para abajo. Vimos incluso las luces del avión cuando pasó”. El llamado de emergencia ocurrió hasta ese momento: “¡Mayday!”

Solicitó vectores. “Entonces la controladora le dijo: ahora no le tengo en contacto radar, no le tengo en contacto radar”, cuenta el miembro de la tripulación del avión vecino. Angustiado volvió a pedir vectores para acceder a la pista. “Al fondo se escuchaba al comandante decir: ‘¡tren abajo!, no se qué, no sé qué tanto”. La conversación parece permanecer intacta en su memoria al escuchar la grabación que RCN Radio difunde este día, en el mensaje revivió la angustia y el llanto “de nenas” que soltaron en la cabina de su aeronave al no escuchar más respuestas:

“Hijos de puta contestá, contestá, y nada, no contestaban”. Se cortó la comunicación.

El Chapecoense viajaba a Medellín para encontrarse con el Atlético Nacional en la cancha, el primer partido de la final de la Copa Sudamericana ocurriría en el Atanasio Girardot. Su primer plan contemplaba volar en un Airbus 320 desde Sao Paulo y directamente al destino, pero la Agencia de Aviación Civil de Brasil no lo autorizó.

El plan B fue el Avro Regional Jet 85 -fabricado por British Aerospace en 1999 para cubrir distancias cortas, con capacidad para 95 pasajeros-. Abordaron en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, serían 2265 kilómetros hasta Medellín. De acuerdo con información reciente, esa distancia significaba exigir de más la capacidad del depósito de combustible, teniendo en cuenta una reserva ante cualquier espera o desvío, tal como ocurrió debido al vuelo procedente de Panamá que aterrizó de emergencia.

Miguel Quiróga Murakami es el nombre del piloto fallecido de LAMIA, quien también aparece registrado en Bolivia como propietario de la empresa desde el año pasado, junto a Marco Antonio Rocha. Sin embargo, Línea Aérea Mérida de Aviación (LAMIA) fue fundada en 2009 por Ricardo Albacete Vidal en Venezuela con el objetivo de realizar viajes turísticos en regiones cercanas a Mérida. Tras intentar el ingreso con vuelos comerciales en tierras bolivianas, decidieron dedicarse a los vuelos charters, especialmente los de equipos de futbol.

Cuentan con tres aeronaves, pero al momento sólo operaba una debido a reparaciones. The Strongest, Oriente Petrolero, Real Potosí, EcoJet, Blooming, Atlético Nacional, Olimpia, Cerro Porteño, la Selección Argentina y la Venezolana e incluso Chapecoense habían contratado sus servicios. De acuerdo con el diario argentino La Nación, esta empresa tuvo como clave los precios bajos para ser favorita sobre otras: “Un vuelo que otra empresa te lo cobra US$ 100.000, LAMIA lo ofrecía por US$ 60.000”, citan.

La aerolínea ofrece altos estándares de seguridad operacional a nivel internacional, tripulaciones calificadas con entrenamientos semestrales en la Swiss Aviation, seguro y responsabilidad civil cubierto por la firma. Hasta ahora se desconoce si realmente cuentan con cobertura para este tipo de accidentes, pero las autoridades locales han encontrado dificultades para coordinar el trabajo de urgencia. Sobre la experiencia, en el equipo eran 12 pilotos, todos exintegrantes de la Fuerza Aérea.

El Tiempo, diario colombiano, reportó que LAMIA no contaba con los protocolos de seguridad exigidos para operar por la Asociación Internacional de Transporte Aéreo, carencia evidenciada ante la necesidad de ferétros que debieron ser prestados por Avianca para trasladar los cuerpos a sus lugares de origen, además del apoyo psicológico para los sobrevivientes y las familias de las víctimas mortales.

El testimonio del miembro de la tripulación ha sido clave para revelar algunas dudas sobre el motivo del accidente, se podría conocer con claridad una vez que sea analizado el contenido de las cajas negras. Mientras tanto, Gustavo Vargas, ejecutivo de la aerolínea, se pregunta por qué el piloto tomó ciertas decisiones que desencadenaron la emergencia:

“Tenemos alternativas, una alternativa cercana era Bogotá y si él (el piloto) veía que tenía una deficiencia de combustible, él tenía toda la potestad de entrar a reabastecer”.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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