Inglaterra celebra un tiro libre

Ahora o nunca. Minuto 93, David Beckham tomó el balón para cobrar la falta a 25 metros del arco griego. Teddy Sheringham solicitó hacer suyo el momento, la respuesta fue negativa, el hombre que portaba el gafete de capitán se plantó como si los miles y miles de suspiros en Old Trafford no chocaran con su espalda. Lo hizo, fiel a su costumbre, con un derechazo directo al ángulo. “¡No lo puedo creer! David Beckham anota el gol que mete a Inglaterra a la Copa del Mundo!, gritó estremecido el narrador británico; en el campo, Inglaterra celebraba el empate con Grecia que evitó el repechaje. Con las palmas de las manos sobre la nuca, los ojos mojados, la respiración agitada, el sobresalto… así calificaron a Corea-Japón y de la misma forma volvieron a casa cuando se toparon con una selección brasileña histórica, la de Roberto Carlos, Ronaldinho, Rivaldo, Ronaldo.

Hace una semana, Inglaterra celebró el aniversario de un tiro libre. No cualquiera en su manufactura, sí en el resultado; su selección ha conseguido 14 clasificaciones a la Copa del Mundo. Sin embargo, los recuerdos gloriosos pertenecen a las memorias de los viejos, aquellos que pueden volver cuando quieran al campeonato de 1966, la derrota de Alemania Occidental en territorio inglés con Charlton y Hurst como referentes. Los motivos se cuentan con una mano y la otra sobre la barbilla; entonces quedan los quince años de la coronación de Becks como ídolo.

Tan crudo como suena, llevan medio siglo ausentes de una final internacional, pero vigentes en la palabra porque su liga es tan seductora que desprende a los ambiciosos de sus fortunas. 8 mil millones de dólares fueron parte del contrato histórico por derechos de televisión de los próximos años, el reparto económico supone mayor equidad entre clubes, su estructura financiera es envidiada. Fueron el sitio de los sueños cumplidos la temporada anterior, todos menos el de los ingleses; la Eurocopa fue una nueva oportunidad de demostrar que el camino tras caer no tiene un solo sentido y siempre puede ser peor.

Islandia -”una nación afamada por pescadores”, como apuntó The Guardian tras la caída- los despidió. De nada sirvió su marca perfecta de diez triunfos en la clasificación, si se quedaron helados frente al mejor ejemplo de espíritu de equipo en la competencia. Las estrellas bien pagadas de la Premier sólo pasaron ocho días en Francia y ese tiempo bastó para escribir una de las participaciones más decepcionantes de su historia, de acuerdo con las palabras de exjugadores y los titulares de la prensa: “tonto”, “infame”, “humillante”, “patético”.

Se vuelven rutina en las derrotas las columnas rabiosas en los diarios, la crítica en los programas de análisis, el hartazgo de la afición. La deconstrucción y construcción ha ocurrido con mayor frecuencia, en las últimas dos décadas han sido siete técnicos: de Hoddle a Allardyce; por si fuera poco, la incomodidad del video que exhibió la condición ética del último experimento de apenas 90 minutos los marcó. La oportunidad, dicen, está sobre la mesa de Arsene Wenger; si Roy Hodgson falló a la confianza en los viejos conocidos, el francés puede conseguir la relevancia que le ha faltado al Arsenal en el mismo plano. Tendrían que convencerlo ahora que finaliza su contrato con los Gunners; 20 años al mando.

Las respuestas se quedan cortas ante la frustración. No hay liga europea que tenga sobre sus canchas a más extranjeros que la Premier League, pero en la competencia continental estaban Vardy, Kane, Sturridge, referentes en sus equipos, y en lugar de derribar la idea de que la predominancia de jugadores foráneos sepulta las aspiraciones nacionales desde antes, apuntaron al negocio de casa con la culpabilidad. Rooney, poseedor del récord goleador y el gafete de capitán, ha cargado con los reproches, especialmente en tiempos recientes. Sus treintas ya se reflejan en el juego, ahí sigue como referencia inevitable, en un equipo de 25 años, en promedio.

La competencia por un sitio en un club de la Premier obligaría al local a mantener el nivel o superarlo; sin embargo, hay quienes ni siquiera tienen oportunidad de mostrarse. Rashford llegó a la Euro en un gran momento, las horas bajas del United servían para probar que la presión era cualquier cosa él al pisar el campo, en ese partido definitivo sólo tuvo cinco minutos. Suficiente, si el objetivo hubiera sido salvarse de la condena generalizada.

El testarudo Jack Wilshere, ex mediocampista del Arsenal y hoy jugador del Bournemouth, defendió en 2013 su derecho a ser seleccionado antes que cualquiera sin la nacionalidad de nacimiento: “Vivir en Inglaterra cinco años no te hace inglés”. ¿Qué ha sido de Jack? Apenas participó en 17 partidos en las últimas dos temporadas en el Arsenal y con una escasa influencia en el juego debido de las constantes lesiones que lo marginaron. Su convocatoria a la Euro fue duramente juzgada, años después de considerarlo promesa.

Algo pasa cuando visten la camiseta de Inglaterra, la fortaleza de la competencia local desaparece y la fragilidad toma su lugar. El segundo tiempo frente a Islandia desnudó las carencias, quedaban 70 minutos cuando los sorprendieron con el empate; la desesperación se apoderó de ellos, Kane se dedicó a disparar sin rumbo, perdieron la cabeza muy pronto y las pruebas de Hodgson fueron inútiles. Roy Hodgson, el exfubolista apegado al tradicional corte inglés, dimitió casi con el silbatazo; Francia era lo último que podía salirle mal. el grito ahogado por la ausencia de triunfos en Brasil le abrió la puerta.

¿En dónde está la identidad de esta selección?, se preguntó Rio Ferdinand, en The Guardian, previo al Mundial del 2014: “Comenzamos a ver algo cuando Glenn Hoddle (1996–99) estaba al mando, un poco de identidad, futbol en estado puro, y se diría que estábamos comenzando a tener una idea del estilo que quería dar al equipo”. Y continuó: “Desde entonces no creo que hayamos visto una identidad de verdad, que se pueda decir: ‘Ese es el equipo de Inglaterra’”. Rio ha repetido el diagnóstico este año.

Tales antecedentes limitan la lista de candidatos y Wenger insiste en desmarcarse. El próximo líder, según el técnico del Arsenal, debe ser inglés por compartir los valores y la pasión por un futbol bien estructurado.

Los ingleses creen merecer más que el aniversario de un tiro libre clasificatorio.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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