Jorge Noland, tan músico como americanista

La sensación de cantar frente a un público que disfruta tu música sólo puede compararse con gritar un gol en el Estadio Azteca, así piensa un músico que ansió pisar esa cancha desde que la conoció. No pudo ser como futbolista, el deseo se frustró, pero lo hizo como padre de un niño que empieza a disfrutar el futbol con la camiseta del América.

La música inspira en los vestidores, es himno en las tribunas, aliada para evitar a la prensa… Cámara Húngara conversó con Jorge, vocalista de la banda mexicana de rock pop: Noland, sobre futbol y su americanismo a pocos días de la definición del título del Apertura 2016.

Si The Beatles fue su principal influencia musical -inspiración para estudiar guitarra clásica en el Instituto Nacional de Bellas Artes y dirigir proyectos de este corte- el América de los 80 le enseñó el futbol de la mano de su abuelo que era portero de un equipo de llano. “Recuerdo que él me llevó a un partido a verlo jugar, coincidió que ese mismo año fue el Mundial de México 86 aquí y desde ahí mi afición por el futbol fue mucha, después me hice fanático del América porque recuerdo al equipo de los 80: Brailovsky, Carlos Hermosillo, Héctor Miguel Zelada, de ahí, de sus partidos, de esa alineación empezó mi amor”.

Su primera visita al Azteca fue junto a su abuelo y no para ver a las Águilas, sino al Cruz Azul. Comparte equipo con su padre, “mi mamá es Puma y mi abuelo era Chiva, pero cuando vio que era super americanista me empezó a apoyar un poco”.

Con su hijo de seis años la historia ha sido distinta porque le heredó el sentimiento, las ganas de jugar al futbol: “A partir del Mundial de Brasil 2014 porque yo veía los partidos, él me acompañaba, y de ahí se hizo aficionado. Vio que yo acostumbraba llevar las playeras del América, sentarme a ver los partidos el fin de semana, cosas así, pues se sintió identificado y ese mismo año, a finales de 2014, lo metí a jugar futbol y de ahí está jugando en el club”.

Uno de esos partidos le permitió materializar el anhelo; un momento que intentó imitar de la imaginación con fidelidad: “Lo hice hasta simbólico, yo cuando era chico le decía a mi abuela que iba a pisar el Azteca con la playera retro del América, la que tiene la V, de los 80. Cuando supe que mi hijo iba jugar en el Azteca, me compré esa playera, para que cuando él jugara, yo pudiera usarla y así fue, fue algo grandioso, de verdad es una experiencia que me marcó”.

Su afición puede contarse con la atajada de Héctor Miguel al rojiblanco Eduardo Cisneros en la final del 84, el recuerdo más vivo en su memoria. Al preguntarle por el significado del americanismo, no duda. “Suena trillado pero lo he escuchado ahorita con lo del Centenario y es así, es un estilo de vida. Le vas al América y no puedes irle a otro equipo, o eres americanista o eres villamelón; quien le va al América, le va al América desde que decide hasta que se muere, es amor a la camiseta”.

¿Que si alguna vez ha pensado en cambiarlo? “No, no, no, jamás”.

Jorge está seguro de que la intención de Azcárraga de crear a un villano para ser adorado en el futbol mexicano se ha cumplido: “Lo quieres o lo odias”. El 12 de octubre cumplió cien años, la fiesta se ha prolongado con un viaje a Japón y una final navideña contra Tigres; el temor ha terminar vacíos también se siente en el aire.

¿Cómo te imaginabas este Centenario?, ¿es lo que tú esperabas?

No, me imaginaba un partido en el Azteca con un grande, un partido con algún equipo grande. Me imaginaba una playera más bonita, una fiesta más grande y desafortunadamente por cuestiones económicas no se pudo, ahorita el partido del Madrid pues tampoco nos fue muy bien, pero bueno, le dieron batalla. Lo padre de esto fue que nos hicieron levantar a medio país a las cuatro de la mañana, muchos de nosotros no estamos acostumbrados a levantarnos tan temprano y menos para ver futbol.

¿Y si el 25 de diciembre levantan el trofeo de la Liga Mx?

Si América le gana a Tigres la próxima semana, a todos los aficionados del América se nos va a olvidar toda la mala organización, estaremos contentos y será nuestro trofeo del Centenario y qué mejor que sea en Navidad.

Pero no tan rápido, antes está Gignac. Jorge reconoce que su mayor temor en la final lo encarna el delantero francés que resurgió en la liguilla de un torneo discreto, y al preguntarle por un referente de estas Águilas, responde: “Siempre he comentado que al América le falta un ídolo desde hace mucho tiempo para acá. Ya no hay un Antonio Carlos Santos, Cuauhtémoc Blanco, Cristóbal Ortega, Tena, pero si me preguntas, alguien que sí suda la camiseta es Michael Arroyo”.

Aún no concluye la Final y ya se habla de la probable salida de Arroyo a otro equipo mexicano, Jorge cree que es un mal que aqueja a la industria de este deporte: “(…) en el América así es, mientras les sirvas te utilizan y cuando ya no les sirves, te abren la puerta. Es el caso de Cuauhtémoc, cuánto tiempo se tardaron en su homenaje; Carlos Hermosillo, el caso ahorita de Antonio Carlos Santos, está feo que traten así a la gente, pero bueno, así es el futbol y es un negocio”.

Si en el futbol perder una final es fracasar… ¿qué representa el fracaso en la música?

Creo que en la música, lo definirías si no hay una conexión con tu público, si no eres honesto con tu música, contigo mismo. La música a fin de cuentas es una forma de expresión, creo y considero que la música si no es honesta, la misma gente lo capta. La derrota sería que la gente no le gustara la música, pero no por el género, sino porque no estás siendo honesto.

¿Su pronóstico para la final? Un 3–1 global en favor de sus Águilas.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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