Las consecuencias de acercarse a Donald Trump

“Es momento de que Nike elija el lado de la historia en el que quiere estar”. La frase es más una amenaza de boicot que una amable petición y fue pronunciada por Eddie Kurtz, director ejecutivo de Courage Campaign, grupo que ha motivado la recolección de firmas digitales para exigirles abandonar el lado oscuro, el de Donald Trump.

La petición de sacar su tienda matriz de la Torre Trump y dejar de financiar su movimiento con 200 millones de dólares, por concepto de pago de renta del espacio, ha convencido a más de 72 mil personas. El nombre de la marca es intercambiable, en su lugar podría estar Under Armour, New Balance o cualquier otra. La tolerancia al respaldo es mínima y si Facebook, Starbucks, Apple, lo hicieron, los consumidores quieren más aliados.

Desde su club de golf en Nueva Jersey, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica envió un primer mensaje:

Esa fue la reacción a lo ocurrido en Charlottesville, Virginia, en donde un auto embistió a una multitud que se manifestaba en contra de una marcha de extremistas nacionalistas blancos; el resultado: una mujer muerta y 19 heridos.

El discurso en días posteriores no fue más afortunado y sí señalado por envalentonar las demostraciones racistas de los grupos nacionalistas blancos que, desde la elección, han hecho temer a sus gobernados. “Gracias, presidente Trump, por tu honestidad y valentía al decir la verdad”, tuiteó David Duke, exlíder del Ku Kux Klan. A pesar de que intentó darle vueltas a sus primeras expresiones, el daño estaba hecho.

Las reacciones acostumbradas de las personas que desde el inicio de su mandato han luchado por hacer contrapeso, obligaron a algunas marcas a dar un paso de costado, pero en voz alta. Intel, Merck y Under Armour lo hicieron.

Kevin Plank, CEO de Under Armour, ha experimentado controversias por sus palabras que, de acuerdo con él, nunca han buscado adhesión a los ideales discriminatorios de Donald Trump, pero la lectura de los consumidores y hasta de las estrellas que patrocinan es otra. En febrero, a poco de la toma de posesión, Plank dijo: “Tener un presidente pro empresarial es un activo real para el país”.

Stephen Curry, jugador de los Warriors, vinculado por patrocinio con la marca, respondió refiriéndose a Trump con la palabra trasero. Negó la posibilidad de romper relaciones en un contrato vigente hasta el 2024, pero orilló a la marca a hacerse a un lado poco a poco.

La presión es tal que Kevin Plank todavía es cuestionado por esa frase que puso en alerta a su mercado, especialmente a los jóvenes:

Una vez aprendida su propia lección, tras el discurso de Trump respecto a Charlottesville anunció la separación de Under Armour del Consejo Manufacturero de Estados Unidos. Aprovechó para recordar que su marca se dedica a los deportes y no a la política; Stephen Curry les aplaudió de forma discreta: con emojis en Twitter.

En noviembre, varios pares de tenis New Balance ardieron cuando uno de los ejecutivos de la empresa declaró para Wall Street Journal: “la administración Obama nos hizo oídos sordos y, francamente, con el presidente electo Trump creemos que las cosas van a avanzar en la dirección correcta”. La respuesta fue la destrucción exhibida de sus productos, una manifestación en contra de las palabras que, a decir de los consumidores, fueron un claro respaldo a sus ideas.

Por si fuera poco el daño a la imagen de New Balance, del lado republicano, los simpatizantes declarados antisemitas, pro-nazis promovieron el calzado como “los zapatos oficiales de la gente blanca”. En pocos días, la marca fue vinculada con sentimientos negativos en redes sociales y la crisis de imagen motivó una serie de aclaraciones: “Creemos en la comunidad. Creemos en la humanidad. Desde la gente que hace nuestros zapatos hasta los que los utilizan…”, pero la quemazón ya había iniciado y para este momento, hay muchos que todavía los rechazan por ese vínculo que ellos, defienden, fue descontextualizado.

Como marca, New Balance se reconoce orgullosa de generar empleos con una gran mayoría de sus fábricas establecidas en el país y aunque no niega su presencia en China, Indonesia y Vietnam, justifica su interés por el gobierno de Donald Trump con el rechazo al Tratado de Asociación Transpacífico porque consideran que atenta contra la producción interna y debido a la reducción de aranceles, favorece a quienes fabrican fuera. Fácil, a sus competidores.

¿Qué va a hacer Nike? En Courage Campaign mantienen su posición, exigen congruencia y ponen como ejemplo el fin del contrato con Manny Pacquiao debido a sus comentarios homofóbicos el año pasado.

“Ahora, el mundo está viendo cómo nuestro presidente defiende a los antorchistas neo-nazis y supremacistas blancos y sus violentos ataques en Charlottesville”, les piden elegir su lado y añaden: “Cualquier cosa menor significa que Nike es cómplice de la agenda insidiosa y racista de Trump”.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

Get the Medium app

A button that says 'Download on the App Store', and if clicked it will lead you to the iOS App store
A button that says 'Get it on, Google Play', and if clicked it will lead you to the Google Play store