Las mujeres también son corruptas

Dilma Rousseff tiene una manía cuando habla de algo serio: levanta ligeramente la ceja derecha, aprieta el rostro y por ningún motivo sonríe. Es mayo del 2015 y la presidenta de Brasil está en México para estrechar lazos económicos, pero es inevitable que la cuestionen sobre la FIFA. Un año antes recibió a uno de los organismos deportivos (y no deportivos) más poderosos del planeta por la Copa del Mundo. “Toda la FIFA y los Mundiales tienen que ser investigados”, incluso la jefa de Estado considera “necesario” conocer lo que hay detrás del deporte más popular del mundo y confía en que su país no se verá afectado.

Los directivos Joao Havelange, José María Marín, Marco Polo del Nero y Ricardo Teixeira así como el empresario José Hawilla fueron mencionados, algunos culpados y otros investigados por corrupción ligada al futbol. Los dichos de Dilma se hicieron añicos. Un año después de aquella declaración, la mandataria está a punto de dejar la Presidencia de Brasil. ¿El motivo? Corrupción.

La FIFA emprendió una campaña desde hace cuatro años para incluir a la mujer en puestos directivos argumentando la necesidad de pluralizar el poder y combatir la corrupción. Todos los candidatos a la presidencia del organismo en las más recientes elecciones propusieron más ‘juego’ para ellas, incluyendo el actual presidente Gianni Infantino.

Gracias a las pesquisas del FBI sabemos que la era sucia del futbol alcanzó más de 50 países, movió al menos 200 millones de dólares ilícitos e involucró 40 personas (casi todos altos directivos hombres) además de la sospecha de compra de sedes para mundiales. ¿La mujer es quién puede rescatar al futbol?

Una encuesta realizada a más de 7,280 líderes por la consultora Zenger/Folman detalla que 78% de las empresas tiene a hombres en sus principales puestos de toma de decisiones mientras que sólo 22% tiene a mujeres, a pesar de que en 12 de las 15 áreas analizadas ellas resultaron mejor calificadas. Hace algunos años, el experto en liderazgo Roger Steare realizó un estudio sobre el “ADN moral” que concluyó que “las mujeres reparaban especialmente en el impacto que tendrían en los demás, lo que llevaba a producir mejores decisiones, mientras que los hombres tendían a ser más individualistas y a tener mucho más en cuenta su propio interés”.

Numerosos rankings, estudios, análisis y reflexiones indican que las mujeres son más honestas que ellos. Pareciera que el organismo no va por mal camino si decide darle más poder a ellas… al menos en teoría. La FIFA impulsa reformas que otorgarán seis de los 37 lugares del Comité Ejecutivo a mujeres. ¿El género determina la honestidad?

La respuesta es no. El reporte “Fairer Sex” or Purity Myth? Corruption, Gender, and Institutional Context destaca entre sus conclusiones: “Las mujeres pueden ser igual de corruptas que los hombres”.

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El día está muriendo. El cielo amenaza con pintarse de naranja, pero aún se ve amarillo quemado. Es la primavera del 2007 y Marion Jones está afuera de la Corte, los helicópteros se escuchan muy cerca y la obligan a subir su tono frente al micrófono. “Yo espero que puedan encontrar en su corazón el perdón para mí”, les dice a fans y familiares en un improvisado estrado donde anuncia lo que minutos antes hizo ante el juez: declararse “culpable”.

Tres veces se le quiebra la voz. “Soy culpable” dice más fuerte, casi como si la vida la obligara a gritarlo. Siete años antes, en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 ganó tres medallas de oro, entre ellas la de los 100 metros. Era la mujer más rápida del mundo. Después fue condenada por dopaje y acusada de mentir ante un juez federal, culpable de perjurio por fraude y lavado de dinero en el que estuvo involucrado su excompañero Tim Montgomery. Sí, las mujeres gigantes también mienten.

Marion no es la única. Rosie Ruiz ganó el Maratón de Boston en 1980 en dos horas 31 minutos (25 minutos menos de la marca que había logrado meses antes en Nueva York). Las autoridades sospecharon y se confirmó que en ambas competencias se metió al metro para acortar distancia. En los 90, la patinadora Tonya Harding y su marido contrataron a una persona para lesionar a Nancy Kerrigan de la rodilla y que no compitiera en los Juegos Olímpicos de Invierno.

“Las mujeres no necesariamente son más honestas o adversas a ser manipuladas por la corrupción que el hombre”, describe el estudio “Fairer Sex” or Purity Myth?… Y más aún: “Las mujeres son menos susceptibles a la corrupción en las democracias, pero son igual de susceptibles a formar parte de ella en los sistemas autoritarios”.

Actualmente, de 205 naciones hay 13 presidentas o primeras ministras. Hablamos de que apenas en 6.3% de los países, ellas son quienes mandan.

Uno de estos casos es, justamente, Brasil. Ahí también creyeron que la honestidad es casi un valor genético de las mujeres. En octubre de 2014 estaban convencidos de que “las mujeres son más honestas y valientes en la lucha contra la corrupción y además piensan que ellas gobiernan con más cuidado y cariño”, dijo Luis Tejero, autor del libro “La Construcción de una presidenta”.

Pero hace unas semanas, la Cámara de Diputados en Brasil dio luz verde para realizar un juicio a la presidenta Dilma Rousseff, con la acusación de violar normas fiscales, maquillar el déficit presupuestal, estar involucrada en el escándalo de corrupción de Petrobras (la compañía petrolera estatal) y recibir en su campaña de reelección presidencial en 2014 dinero desviado de la petrolera estatal y de grandes obras públicas.

El 16 de noviembre de 2014 en una reunión del G20 Dilma dijo: “Creo que esto (caso de corrupción de Petrobras) puede cambiar el país para siempre. ¿En qué sentido? En el sentido de que va a acabarse con la impunidad”. Es probable que cuando se inauguren los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en agosto próximo, Brasil no tenga presidenta.

La pequeña participación de la mujer en el poder se replica también en la FIFA. Según la Encuesta de Futbol Femenil 2014, sólo 8% de los puestos de presidencia o miembros de comités ejecutivos locales es ocupado por mujeres. La cifra se reduce si hablamos de presidentas de federación. Actualmente de las 209 naciones afiliadas únicamente Sierra Leona (Isha Johansen) y las Islas Turk and Caicos (Sonia Bien Aime) están encabezadas por mujeres.

“El futbol es muy macho, es difícil aceptar mujeres en el gobierno”, dijo hace algunos años Joseph Blatter cuando todavía ejercía el máximo poder en el organismo. La primera mujer en formar parte del comité más importante del futbol mundial se vio apenas hace cuatro años, cuando eligieron a Lydia Nksera, de Burundi.

El programa de desarrollo de futbol femenil que ha lanzado la FIFA incluye la formación de personas que ocupen puestos de liderazgo: selección de candidatas, entrenamiento especial en universidades o socios aliados, constantes foros de trabajo con otras líderes a nivel regional.

“Y debemos tener claro que no se trata únicamente de poner a una mujer porque estamos en 2016, de ponerlas por ponerlas o porque resulta una buena imagen, sino que hay que impulsarlas por sus habilidades y sensibilidad para resolver problemas”, reflexiona Ebru Koksal, directora en Women in Football Board.

“Ahora finalmente estamos teniendo una conversación y debemos continuar empujando, moviéndonos más”, reflexionó recientemente Sonia Bien Aime, quien forma parte de la federación de las Islas Turcas y Caicos y quien en julio del año pasado fue elegida por la Concacaf para sumarse al Comité Ejecutivo de FIFA en sustitución de Eduardo Li, directivo costarricense acusado de corrupción.

Si hablamos de corrupción, FIFA tiene una larga lista que deja en entredicho la lucha contra actos ilícitos: al menos 60 presidentes de federaciones de sus 209 federaciones miembros han participado en alguna irregularidad, de acuerdo con la base de datos de Cámara Húngara y se sospecha de sobornos en cuatro de las últimas cinco Copas del Mundo donde se ha otorgado la sede (Alemania 2006, Sudáfrica 2010, Rusia 2018 y Qatar 2022).

Los investigadores Justin Esarey y Gina Chirillo concluyen que “en países autocráticos, donde la corrupción es parte del negocio cotidiano, la diferencia entre qué sexo es más corrupto es casi imperceptible, no hay un indicador claro y preciso”. Ahora bien, ¿si la FIFA es igual de corrupta que naciones como Afganistán o Somalia… el sistema las hará corruptas a ellas?

De acuerdo con el informe “Fairer Sex” or Purity Myth?… esto parecería inevitable. Cuando mujeres (y hombres) están en una democracia corrupta o en sistema de gobiernos autoritarios, “se explica la participación de ellas en procesos ilícitos y en la corrupción de gobierno, porque la influencia de ello está totalmente controlada y forma parte de la impunidad”.

Con todo, pareciera un primer triunfo que las mujeres tengan que lidiar con esa corrupción, ya que primero se debe vencer la discriminación que impide a ellas el ascenso al poder y no tiene nada que ver con FIFA sino con el mundo. Felicite Rwemarika, ahora miembro de la Federación de Rwanda, recuerda que su padre le decía que ella no podía practicar futbol pues debía ayudarle a su madre y que las mujeres que practican aquel deporte “estaban mal”.

El Banco Mundial publicó este año el informe “Women, Business and Law 2016” sobre la situación legal y laboral de las mujeres en el mundo. De 173 países analizados, al menos 155 cuentan con una o más leyes que discriminan a las mujeres y en 100 países existe algún tipo de restricción laboral. Si FIFA tiene 209 países miembro, significa que en 8.9 de cada 10 naciones a ellas les costará más trabajo o no tendrán cabida en los sitios de toma de decisiones en el futbol.

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Después de la elección de Gianni Infantino como presidente de la FIFA se llevó a cabo un foro de futbol femenil en un pequeño auditorio. El nuevo mandatario asistió sólo para dar la bienvenida. No vestía de traje, iba informal, sin corbata y su discurso apenas duró 6:53 minutos. No había más de 20 hombres en la sala. “Creo que hace falta ver más de ellos aquí”, se escuchó decir a la directora de Women in Football Board, Ebru Koksal.

Pero la presencia de esa veintena fue, probablemente, lo que dio mayor realce al foro organizado por mujeres para mujeres. Un pequeño espacio concedido que probablemente no tendría la mayor importancia si no evidenciara que ellos son, y seguirán siendo, quienes toman las decisiones más importantes en el deporte más popular del mundo. O, ¿decidirán dejar de serlo?

Así, ¿quién puede salvar a la FIFA?

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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