Lecciones de los líderes en Europa a los técnicos del futbol mexicano

Zidane, cuando era auxiliar de Ancelotti. / (Foto: El Confidencial)

Seguramente los técnicos mexicanos encuentran inspiración en los banquillos europeos, tienen a sus ídolos y quizás buscan imitar, en medida de lo posible, alguna de sus estrategias o ideas de trabajo. ¿Qué podrían aprender de los líderes de las mejores ligas del mundo?

Carlo Ancelotti tiene 57 años y una larga experiencia que cuenta títulos domésticos en Italia, Inglaterra, Francia, España y Alemania. Actualmente, su lugar está en el Bayern Munich, campeón hace unos días de la Bundesliga. La base de su trabajo ha sido la confianza, así lo confirman sus actuales jugadores y exjugadores, como Cristiano Ronaldo: “Mr. Ancelotti fue una sorpresa increíble. Al principio creí que sería una persona complicada, un poco arrogante, pero fue todo lo contrario. Es como un gran oso. Es un buen tiempo, una persona muy sensible. Hablaba con nosotros todos los días. No solo conmigo, con todos los jugadores. Se divertía con nosotros”, dijo a ESPN cuando su trabajo en el Real Madrid había terminado.

El italiano ha dirigido a plantillas repletas de estrellas, la responsabilidad que conlleva la lucha de egos exige un líder que ponga en balance las peculiaridades de cada uno para dirigirlos hacia un objetivo común. Ancelotti escribió el libro “Liderazgo Tranquilo: Conquistar mentes, corazones y triunfos”, si bien la idea principal es la mesura, no cabe el paternalismo en el concepto, sino la persuasión. “(…) Un líder no debería tener ninguna necesidad de discursear, despotricar ni mandar con mano de hierro, sino que su poder debería sobreentenderse. Debería estar claro como el agua quién es el jefe, y su autoridad debe derivar del respeto y la confianza, y no del miedo”, escribe.

Franck Ribéry lo ha definido como un “regalo para el Bayern” porque le ayudó a recuperar la confianza como jugador: “Por un entrenador así, yo sí me como el césped”. La medida justa de responsabilidad y confianza.

Massimiliano Allegri no encontró el éxito como jugador en la cancha, pero ha hallado el camino en la dirección técnica y sin duda, su mejor momento es el actual, en el banquillo de la Juventus. A él también le han atribuido la habilidad de tranquilizar, especialmente tras relevar a Antonio Conte, un técnico con fama de rígido; aunque la afición no confiaba demasiado en él al inicio, su trabajo le ha valido el respeto y las muestras de cariño.

Escapa al concepto del técnico obsesivo, mantiene su palabra de no vivir para el trabajo y reconoce que prefiere esperar la inspiración a buscarla como loco. En cualquier momento llega la mejor idea y entonces la aplica. Por eso a Allegri lo caracteriza la libertad. “La calle es una escuela de vida tremenda porque te obliga a pensar, te agudiza el ingenio, los chicos de ahora piensan poco y son poco creativos, ha desaparecido el arte de buscarse la vida”, declaró para El País, en diciembre del 2015, cuando su trabajo comenzaba a ser reconocido después de las turbulencias al inicio. En aquella entrevista, el italiano enfatizó en la pérdida de la pasión no solo en el futbol sino en la vida, criticó el aislamiento, la falta de comunicación desde edades tempranas y la extrema sensibilidad al enfrentamiento con la realidad.

Precisamente es la sensibilidad la que guía su trabajo, es un técnico de sensaciones. Se acerca a sus jugadores para conocerlos y les da libertad creativa. Existe un esquema, pero considera que la rigidez de los planteamientos no aplica en el futbol. ¿Qué es lo que necesita un club de su entrenador?, lo cuestionaron en La Reppublica: “Nos necesita para dar una organización, una identidad. Para establecer el orden defensivo, especialmente cuando se está atacando. No quiero menospreciar la importancia de los técnicos, pero nuestra tarea principal es facilitar a los jugadores. El fútbol se practica en un césped de 106×68 en el que se corre con los pies, se juega con los pies y el balón muchas veces toma caminos extraños. ¿Cómo va solucionar estas condiciones un esquema?”

Antonio Conte es opuesto en las formas y no por eso, menos efectivo. Llegó a la Premier League entre el ruido mediático por la irrupción de los técnicos de Manchester como rivales una vez más y en su primera temporada, le devolvió al Chelsea la identidad que había perdido con José Mourinho y levantó la copa. Una de sus claves es la disciplina, desde las compras precisas para atender a las necesidades en cada zona del campo hasta cuidar los detalles de la alimentación de sus jugadores.

“Nunca he visto un jugador que no sufra mientras trabaja duro. Creo que cuando sufres, te vuelves más fuerte y entonces estás listo para enfrentar cualquier situación, sobre todo las problemáticas durante los partidos”. Bastante claro. Nada fácil dirigir a Diego Costa, quien el verano pasado tenía un pie en el futbol chino de los millonarios futbolistas, y guiarlo hasta devolverle el protagonismo como goleador; hasta ahora cuenta 20.

La disciplina se notó desde la pretemporada de los Blues con dobles sesiones de entrenamiento y el régimen alimenticio que eliminó costumbres como la pizza después de los triunfos, las bebidas gaseosas y los helados; cualquier alimento que no proporcione ningún beneficio para los atletas. Gigi Buffon sabe y le dio crédito a su código estricto de conducta y a la puntualidad para las citas del equipo, a manera de advertencia para los jugadores del Chelsea que estaban a punto de recibirlo en el vestidor. Bajo sus órdenes, la Juventus obtuvo tres títulos de liga.

Carlo Ancelotti lo dirigió y ha explicado de manera precisa, en The Telegraph, lo que espera Conte de las plantillas que dirige, resultado de un largo proceso de aprendizaje que inició mientras corría tras el balón, desde entonces era líder: “El siempre quiere que sus jugadores lo sigan en todo, y siempre quiere el mejor espíritu para sus equipos. No tiene miedo alguno de decir las cosas. De acuerdo a la filosofía de Conte: tú estás con él y con el equipo o estás contra él. No existe término medio”.

Zinedine Zidane dirige al equipo más ganador de Europa, llegó sin mayor experiencia que su trabajo en el Real Madrid Castilla y con el prestigio que construyó como jugador. Un sector de la afición lo pidió en el banquillo, el resto no tenía grandes expectativas de su desempeño como técnico, incluso ahora que los tiene a un paso del bicampeonato de la competencia continental desconfían. A esa presión, hay que sumarle la marca persona de la prensa y el francés ha dado clases de temple frente a los micrófonos.

Tanto a los reporteros como a los jugadores, Zidane ha presentado un discurso claro, sin tantas vueltas. Las polémicas son situación de cada semana, entre motivos deportivos y ajenos: las rotaciones, los resultados adversos, la salida de James Rodríguez, el protagonismo de Cristiano Ronaldo, los tuits de Piqué y hasta su calvicie. El técnico del Real Madrid suele acompañar sus respuestas con una sonrisa y busca esquivar las preguntas de los que esperan titulares para el día siguiente.

La palabra sufrimiento aparece constantemente en sus discursos: “estamos preparados para sufrir”, “vamos a sufrir hasta el final”, “hay que sufrir, dejarlo todo en el campo”. ¿Cuál ha sido la clave para sobrevivir? Seguridad en sí mismo, esa es la lección.Mi buena estrella siempre la tuve sobre mi cabeza, incluso cuando las cosas no me marchan bien, soy consciente de tener esa buena estrella. Por eso soy siempre positivo, aunque normalmente tenga un aire serio”, dijo a principios de este año. El carisma de Zidane no es una característica que pueda ser imitada, sin embargo, la serenidad ante la prensa ha sido uno de los puntos en favor de su gestión.

Leonardo Jardim es el más joven de los técnicos líderes de las mejores ligas del mundo, tiene 42 años y nunca jugó futbol a nivel profesional, lo intentó, pero no funcionó. Muy joven supo que quería dedicarse a la dirección técnica y a los 24 se convirtió en el primer luso en obtener la licencia tipo A de la UEFA. Su historia se cuenta desde los equipos infantiles en su natal Madeira hasta la semifinal de Champions League que perdió el Mónaco ante la Juventus. Una de las fortalezas de su trayectoria ha estado en el apoyo a los jugadores jóvenes, ha trabajado con plantillas de jóvenes en Olympiacos, Sporting de Braga y ahora en Mónaco.

Desde el 2011, la política del club francés ha estado orientada al desarrollo de los menores antes que gastar millones en contrataciones; el proyecto ha encajado perfecto con la forma de trabajar de Jardim, quien ha creado un buen equilibro entre los de experiencia y los que apenas inician, como Mbappe y Bernardo Silva acompañados por Radamel Falcao, Moutinho y Raggi.

¿Cuál es su secreto? Mientras trabajaba en el Sporting Braga habló de la confianza que consigue establecer con los jugadores favorecido por su edad: “Estamos más cerca de los jugadores por la franja de edad. Los entendemos y sabemos obtener el máximo provecho de ellos”. Jardim ha guiado al jugador sensación del momento que tiene apenas 18 años y ya es pretendido por varios clubes de gran poder mediático y económico: Kylian Mbappe: “Hemos hablado y trabajado con Mbappé para que no le afecte el impacto de todo lo que se publica porque empezó a jugar hace cuatro o cinco meses”.

Sin tener los reflectores encima ni el presupuesto de sus rivales, Leonardo Jardim posicionó al Mónaco entre los cuatro mejores clubes de Europa.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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