“Levántate hijo de perra…” o ¿qué personaje de cine es tu DT de la Liga MX?

“La vida no es como la has visto en el cine… la vida es más difícil”, le dice Alfredo a Totó en Cinema Paradiso antes de empujarlo al mundo real. La película de los enamorados al séptimo arte alecciona justo al final sobre el efecto soñador de la transiciones y sacude justo antes de que enciendan las luces de nuevo. Ahí afuera, lejos de la butaca y la oscuridad, sigue la vida, como cuando vemos futbol y por 90 minutos (regularmente) rechazamos cualquier vínculo con lo que somos.

Los directores de nuestras ficciones semanales están detrás de la línea de cal, ellos hacen casting, imaginan, trazan la historia, visualizan el resultado y detrás de las cámaras ordenan los movimientos. Juegan con las emociones. Son también personajes y desnudos frente al público se muestran tal cual, polémicos, silenciosos, explosivos, motivadores.

Imaginemos a los técnicos en las pantallas. Ricardo Ferretti, un exfutbolista, un tipo despreocupado de las formalidades, el veterano sabio y respetado, temido por su carácter pero entrañable. Si pudiéramos definirlo con una escena, sería aquella en la que entre rabietas alecciona a sus dirigidos por no poder realizar una jugada durante el entrenamiento. En un momento de desesperación, toma el balón y les enseña cómo se hace… silencio.

A “Tuca” podemos encontrarlo en Mickey Goldmill, el impetuoso entrenador de Rocky Balboa, la voz de la experiencia, el exboxeador que se encarga de regresarlo al suelo con un par de gritos cuando la fama se le sube a la cabeza. Los episodios de coraje de Mickey son tan memorables como las escenas de gloria abrazado a la nostalgia de sus años activos que pudieron ser mejores y el amor paternal imposible de ocultar:

“Get up you son of a bitch!”

Matías Almeyda se ha dado a conocer, además de su desempeño como técnico, por su poder para motivar a sus jugadores. Tomó a un equipo en riesgo de descenso, que ya había probado otras fórmulas sin éxito y frente a la limitación de contar únicamente con elementos mexicanos en una liga cada vez más extranjera. El título principal no ha llegado pero el camino ha convencido a los aficionados. Si bien la historia no ajusta a la perfección, el protagonista de Moneyball, Billy Beane, podría recordarnos al líder del equipo tapatío. Al igual que él, llega a los Oakland Athletics para reconstruir la franquicia, a partir de ideas distintas a las tradicionales que de inicio son rechazadas hasta por la prensa. Pero con determinación y una optimista búsqueda del éxito sobrelleva el temor al fracaso:

“Hard work may not always result in success, but it will never result in regret”.

“Si no gano un título en diciembre, me voy”, sentenció Ricardo La Volpe, el técnico del ceño fruncido permanente, testarudo y para muchos, empecinado en ideas elogiadas en el pasado, ególatra, inteligente y con una personalidad imponente. El atrevido que tomó el riesgo de dirigir al equipo más importante del país. “Todos somos Birdman”, dijo el director de la película, Alejandro González Iñarritu, y al argentino podemos llamarle así: Riggan Thomson, como aquel exactor de Birdman encerrado en un superhéroe de 20 años atrás que está en busca de reencender la llama del éxito con el ego golpeado por el olvido. Su regreso fue un todo o nada, Broadway para la cima o el ridículo de verse descubierto entre reflectores y cientos de miradas en espera de su caída.

“Popularity is the slutty little cousin of prestige”, le dice Mike Shiner a un incrédulo Riggan Thomson.

Miguel Herrera, el irreverente técnico con una gran pasión por su trabajo, puede recordarnos a casi cualquier personaje de Jack Nicholson con el temperamento desbordado a la menor provocación, es todavía más memorable su personalidad contagiosa en la versión de fanático del futbol que se burla del sistema y el protocolo, de los rivales y alienta a sus jugadores en competencia tal como lo hace el guitarrista Dewey Finn en School of Rock, quien se salta las reglas, mantiene una relación de camaradería con los alumnos de la prestigiosa primaria Horace Green y distingue las mejores cualidades de cada uno hasta ser motivo de la admiración, incluso de sus detractores.

“Good of Rock, thank you for this chance to kick ass. We are your humble servants. Please give us the power to blow people’s minds with our high voltage rock. In your name we pray, Amen”.

¿Cómo los imaginas?

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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