“No soy tolerante a ese tipo de personas (homosexuales)”: futbolista profesional

Wikimedia Commons

¿Qué pasaría si hoy un jugador de futbol en México declara abiertamente su homosexualidad?

“Lo que hacemos mucho los mexicanos es insultar, es lo más común. Se ve reflejado en lo que hacemos en cada partido: el grito a los porteros, a pesar de que estamos amenazados, no lo dejamos de hacer. ¿Qué puede esperar alguien que se declare abiertamente gay? Pues lo mismo”, responde un jugador de futbol profesional, como lo hicieron tres más, a la pregunta de Cámara Húngara. El tema incomoda, provoca reacciones de sorpresa y dificulta las respuestas: “hijole”, “ufff, complicado”… silencios para pensar lo adecuado.

La experiencia nos habla de burlas, memes, comentarios hostigadores y un periodismo deportivo dispuesto a replicar los rumores de una revista de chismes. Así fue cuando TV Notas aseguró que Jonathan Dos Santos era gay: “¡anota gol por guapo y sexy!”, “¡secreto en el vestidor!”, esos comentarios abrieron la nota que señaló a su compañero en el Villarreal, Mateo Musacchio, como pareja sentimental.

Más de un medio especializado en deporte retomó la nota con el verbo en condicional acostumbrado: “podría”. No fue un anuncio, sino una sospecha sin fundamento que encontró al público adecuado para el escándalo.

El seleccionado mexicano desmintió y dijo que no tendría problema en aceptarlo si fuera el caso. Antoine Griezmann, jugador de la misma liga, reconoció hace unas semanas en entrevista para El País que también lo haría, pero no omitió el temor que prevalece entre los futbolistas porque el contexto masculino del juego los obliga a tomar posturas de fortaleza exageradas.

El panorama de este lado del mundo es similar, ¿la afición está preparada para saber que su ídolo en el campo es gay? La negativa fue unánime entre los jugadores entrevistados por este medio.

“La sociedad mexicana no está preparada para eso, no sabemos respetar las opiniones ni la preferencia sexual de otros (…) Se echaría a muchas personas en contra y no sé si hasta el mismo equipo al que pertenece le daría la espalda”.

El temor, aparte del ámbito deportivo, tiene argumentos en las estadísticas que acusan la discriminación y el aumento de los crímenes de odio en México. De acuerdo con la organización Letra S, de 1995 a 2016 se registraron 1,310 asesinatos motivados por la orientación sexual o la identidad de género. La cifra está soportada en monitoreos de medios porque, tal como ha documentado la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, los sistemas de justicia de los países miembro no desarrollan estadísticas precisas.

Cámara Húngara entrevistó a Genaro Lozano, politólogo, internacionalista y especialista en temas de género, para acercarnos a la actualidad nacional respecto a este tema.

¿A qué le teme una persona para asumir con libertad su homosexualidad?

“Hay una enorme diferencia entre las generaciones mexicanas en las últimas tres décadas. (…) Creo que es una cuestión generacional porque en los años 90, cuando todavía no se discutían estos temas de discriminación en México, los estereotipos estaban terribles, los reportes de los medios de las marchas eran una cosa del terror: ‘salieron otra vez las vestidas’, ‘salieron los desviados’. El tema de la religión, que cada vez hay menos fieles de la iglesia católica, es importante porque han disminuido las cifras en los últimos 20 años, esa religiosidad también porque el catolicismo ha sido muy fuerte en la condena de la homosexualidad. Antes las empresas tampoco tenían estas conductas pro inclusión, ahora tienen sus redes de trabajadores.

Pero para los deportistas, y sobre todo en el futbol porque son muy ‘viriles’ y muy masculinos, son la última frontera de esto, son muy pocos los casos de deportistas que asumen públicamente su homosexualidad porque todavía corren el riesgo de que las marcas les quiten los patrocinios y empiecen a perder valor comercial. Porque un jugador de futbol tiene 20 o 15 años de vida útil como futbolista de élite, después viven de la gloria pasada y los anuncios. Veo cada vez más que los millennials asumen su sexualidad y ya no es un problema. Ya no es un tema para ellos, pero es un nuevo reto para quienes quieren que todavía sea un tema. La última frontera es el mundo del deporte, donde apenas escuchamos de este tema, pero no ha ocurrido al mismo ritmo que en el resto de los ámbitos”.

En el vestidor, el problema existe a pesar de las justificaciones políticamente correctas del respeto incondicional.

“No soy tolerante con ese tipo de personas. No me gusta verlos y creo que no está bien. Pero si tuviera un compañero en esa situación, lo respetaría. Mientras no se meta con los demás”, declaró un futbolista profesional a este medio.

Esa respuesta se repitió en dos casos.

La incomodidad de compartir un espacio tan íntimo como el vestidor cambia la perspectiva bajo la justificación de una “falta de cultura” respecto a la convivencia con las diferencias. Con el inicio de la Liga Mx Femenil en próximas semanas, las jugadoras se enfrentarán a la misma situación.

En noviembre, la Federación Mexicana de Futbol lanzó la campaña “Abrazados por el futbol” en pro de la diversidad y la no discriminación, principalmente para erradicar el grito de “¡puto!” al momento del despeje del arquero rival, cuando la FIFA comenzó con las multas.

“Nosotros no discriminamos”, “yo no acepto la violencia”, “para mí, toda persona es digna de respeto”, son frases que pronunciaron los seleccionados con dos dedos cruzados. A pesar de que la exhibición del spot se ha repetido, la campaña con ese enfoque perdió fuerza y la FMF justificó el grito ante los reclamos de la FIFA.

“Sigo insistiendo, estamos convencidos que hay una connotación diferente de la palabra, del grito; en México por el contexto, la historia y como se ha venido desarrollando, a la traducción del grito o de la palabra del grito de español a inglés, y esa es una de las diferencias que nosotros queremos hacer ver”, dijo Guillermo Cantú, presidente de la Federación, para Radio Fórmula el año pasado.

La postura desde las voces de autoridad en la Selección es la misma, hace unos días, mientras las amenazas de la FIFA se endurecieron con los aficionados presentes en Rusia, el técnico del equipo, Juan Carlos Osorio, atenuó el sentido de la palabra como ya lo había hecho al decir que no daña a nadie porque es un tema de interpretación. El intento de la campaña en defensa de la libertad cambió de dirección, ahora el mensaje ahora está dirigido a evitar las sanciones deportivas.

Genaro Lozano opina que las figuras de la Selección Mexicana, que gozan de un poder de atracción mayor al de personajes políticos o del espectáculo, podrían aprovechar su influencia para actuar contra la discriminación:

“Tendría que ser algún futbolista mexicano que debería tomar el ejemplo y ser él el que sale a decir que el grito no está padre, algo que los convirtiera en defensores a título personal, aliados del respeto a la diversidad, pero si uno prende la tele y ve los partidos y escucha a los que se dedican a narrar el partido, es muy triste escucharlos justificar el grito diciendo que no se refiere a lo que la FIFA cree, pero sabemos que sí es. Además es una afrenta contra la FIFA porque además de sentirnos muy orgullosos de la homofobia, del machismo y de la misoginia, y de todos los males que hay México, nos encanta desafiar a la autoridad. Es un reflejo muy lamentable del país, si lo piensas, de cómo está la cultura cívica, el estado de derecho, el respeto a la ley, a las autoridades, la confianza en ellas y el poder tener normas cívicas para todos”.

Cortesía Juan Futbol

La Liga MX ha abanderado diferentes causas, desde problemas de salud hasta ambientales, pero todavía no se adhiere a ninguna campaña que luche contra la homofobia, a pesar de ser un país que reclama respeto en las cifras de discriminación.

De acuerdo con una encuesta elaborada por el Comité de Violencia Sexual de la CEAV (Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas), siete de cada 10 personas de la comunidad Lésbico, Gay, Bisexual y Transgénero (LGBT) en México fueron discriminadas en espacios educativos.

Desde la perspectiva de Genaro Lozano, si el anuncio ocurriera ahora mismo: “Pasaría lo que normalmente ocurre con cualquier persona que no pertenece al grupo de machos empoderados heterosexuales de clase media alta en este país. (…) A un jugador de futbol que saliera a decirlo le pasaría lo mismo que nos ocurre a todas personas que somos de la diversidad sexual, los miden con otra vara, les exigen mucho más y si a este jugador le fuera muy bien, si fuera gran jugador, el tema de que fuera gay pasaría a segundo plano; pero en el momento de que le fuera mal, me imagino los comentarios de ‘pinche puto pendejo, que lo saquen del equipo’.

Habría que medir si esta persona que saliera del closet, si pierde apoyos por parte de las empresas y compañías que se anuncian con ellos: Nike, Adidas, las marcas de ropa de los deportistas. Pasa lo que pasaba antes con las estrellas de cine, la generación de Tom Cruise y demás, no salen del closet porque cuando, a pesar de que todo el mundo cree que es gay, no salen del closet por perder apoyo. Los más jóvenes ya no tienen ese problema de vivir abiertamente su libertad sexual y al mismo tiempo ser actores y actrices, pero con los jugadores es la última frontera de la cultura pop y la cultura en el mundo. También sería ejemplar, mucha gente lo arroparía si saliera del closet un jugador, pero ojalá que fuera el mejor de todos porque lamentablemente, las personas LGBT sí tienen que demostrar que son los mejores siempre para que el tema de tu orientación sexual no haga diferencia”.

Wikimedia Commons

Los futbolistas reciben grandes cantidades de dinero mensualmente a cambio de sus servicios, su condición económica dista de la que viven la mayoría de los habitantes del país. Sin embargo, si un anuncio de este tipo pone en riesgo los valores del club -como podría ocurrir con los patrocinios-, ¿modificarían su sueldo? De acuerdo con los datos de la misma encuesta del CEAV, sólo dos de cada 10 personas de la comunidad LGBT perciben que reciben el mismo pago por las mismas actividades que realizan los heterosexuales.

México avanza en el reconocimiento de los derechos de la comunidad LGBT, como lo hace en otros ámbitos que por muchos años permanecieron intocables.

“Se ha trabajado mucho por querer cambiar esta mentalidad, creo que ha permeado entre las personas más jóvenes, pero las personas mayores de 50 años siguen extrañando y siendo nostálgicos de ese México en el que la norma, lo aceptado socialmente, era llamarle a la empleada doméstica ‘la chacha’, decirle a la persona de piel oscura ‘el indio pata rajada’, gritar y seguir gritando en los estadios puto para referirse a las personas cobardes, para intentar intimidar al adversario; que está bien que las mujeres ganen menos por el mismo trabajo, o que el griten ‘mamacita’ en la calle está bien porque se los buscó”, concluye Genaro Lozano.

¿Si tu ídolo del futbol se declarara homosexual, debería temer a tu opinión?

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Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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