Racismo, hasta en las mejores familias…

En la NFL ‘no existe’ el racismo. A diferencia de otras ligas importantes en el mundo, aquí las cifras al respecto importan poco porque no hay forma de confirmar cuántos atletas son víctimas de actos insultantes en cada temporada. “He sido llamado con la palabra “N” (nigga) casi semanalmente en algunos estadios rivales. Se ha vuelto desagradable y ha empeorado en los últimos dos o tres años”, declaró un jugador de Tampa Bay, para Bleacher Report hace un par de meses, y aproximó que el 20 o 30% de los jugadores negros son objeto de conductas hostiles en los estadios.

La liga prefirió el silencio cuando el quaterback de los 49ers asentó la rodilla sobre el suelo mientras sonaba el himno nacional como protesta a la brutalidad policial contra individuos negros y trasladó la discusión al campo. Kaepernick y su compañero Eric Reid desafiaron en territorio nacionalista, en donde el futbol americano es símbolo. Las reacciones en el entorno deportivo a la protesta evidencian la posición de algunos de sus colegas frente a la problemática social en Estados Unidos.

Roger Goodell, comisionado de la NFL, decidió hablar hasta que fue alcanzado por los cuestionamientos y aunque dijo respetar su derecho a la protesta, se mostró en desacuerdo con la forma: “Creo que es importante tener respeto por nuestro país, nuestra bandera, por la gente que hacen a este país mejor; por las leyes y por nuestro cuerpo militar, quienes están peleando por nuestra libertad y nuestros ideales”.

El propósito era darle un sitio al tema del creciente número de afroamericanos fallecidos a manos de policías. En este año, de acuerdo con The Washington Post, han muerto 706 personas de las cuales 173 eran negros. “No me voy a levantar para mostrar orgullo hacia una bandera en un país que oprime a los negros y a la gente de color”, declaró. Días más tarde, Jeremy Lane, esquinero de los Seattle Seahawks, imitó el gesto.

Lo logró, la semana pasada apareció en la portada de una de las publicaciones de mayor popularidad del país, la revista Time, junto al titular: “The perilous fight”. El costo de la protesta: ser el jugador “más odiado” de la liga con el 29% de los votos en una encuesta de E-Poll Marketing Research aplicada a 1100 aficionados estadounidenses en días pasados, pero ganó la simpatía de los afroamericanos.

Si el tema se ha posicionado en medios deportivos de todo el mundo, es por su expresión que ha sido repudiada por el presente y el pasado de la NFL, como Mike Dikta, exentrenador de los Bears: “Creo que es un problema cuando alguien le falta el respeto a este país y su bandera. Si no les gusta el país y no les gusta la bandera, que se larguen de aquí”. En contraste, Megan Rapinoe, mediocampista del Seattle Reign en la National Women’s Soccer League, declaró su solidaridad al replicar el acto antes de un partido contra el Chicago Red Stars. El futbol no es ajeno a las expresiones de odio, pero los jugadores mantienen un perfil bajo ante las problemáticas sociales.

La Premier League lleva un seguimiento puntual de los casos de discriminación gracias a un sistema de denuncias sencillo. Cada año, a través de un informe de la FA, evalúan los resultados de su programa de educación que involucra a jugadores, técnicos, árbitros y aficionados. En la temporada anterior registraron 52 incidentes discriminatorios, 13 menos con respecto a la 2014–15. El 59% de estas manifestaciones fueron racistas, el resto, por nacionalidad y orientación sexual.

Sólo 14 fueron castigados con multas económicas y suspensiones, 27 fueron desechados a falta de evidencia, otros involucrados recibieron advertencias. Uno de los casos más conocidos en últimos años fue protagonizado en 2011 por Luis Suárez y Patrice Evra durante el Clásico Inglés, cuando el francés acusó al uruguayo de provocarlo con insultos racistas; tras varios meses de recolección de declaraciones y evidencias, la FA decidió una suspensión de ocho partidos para Suárez.

A pesar de los esfuerzos, han fallado en erradicar completamente las manifestaciones de los aficionados. En la temporada anterior de Champions League, un grupo de seguidores del Chelsea dieron la nota desagradable en París al impedir el acceso a un hombre negro al vagón del metro. El castigo, además de legal, fue el veto de por vida en Stamford Bridge.

En poco menos de dos años, Rusia recibirá la Copa del Mundo. Ahí en donde la temporada pasada de Premier League se registraron 92 incidentes de discriminación desde las tribunas, a través de cánticos, banners, persecuciones, pintas y manifiestos, según datos de SOVA Center, una organización que trabaja en la investigación de temas de racismo y nacionalismo, y la red FARE (Football Against Racism in Europe), ambas respaldadas por la UEFA.

Los mismos informes indican que 8 de las 11 ciudades anfitrionas cuentan con acusaciones de este tipo. Alexei Smertin, exjugador ruso y embajador del Mundial, considera que los medios exponen una idea negativa de su país y lo sentenció con algunas frases para la BBC: “No hay racismo en Rusia porque no existe”. Continuó: “El racismo en Rusia es como la moda. Viene del extranjero, desde diferentes países”. “Nunca estuvo aquí antes. Hace diez años algunos jugadores podrían haberles dado una banana a chicos negros, eso fue sólo por diversión”.

Marzo del 2015, aficionados del Torpedo Moscú imitaron sonidos de mono cada que el jugador brasileño tocaba el balón. Era Hulk, autor del gol del empate del Zenit; no fue la primera vez y tampoco la última, aquel día respondió enviando un beso a la tribuna. “Sucede en casi todos los partidos de liga, pero nada de esto se conoce fuera. Antes me enfadaba, ahora mando besos a los fans”, dijo en julio, en tono de advertencia; sus comentarios no fueron bien recibidos por los organizadores y aunque había sido invitado al sorteo del Mundial, la FIFA prefirió sustituirlo argumentando compromisos con su club.

El jugador de origen ghanés del FC Ufa, Emmanuel Frimpong, respondió “pintando el dedo” a los aficionados que lo insultaron con comentarios racistas en el campo del Spartak de Moscú. ¿El resultado? Una suspensión de dos partidos.

Los riesgos de renunciar al bajo perfil, de Kaepernick a Frimpong.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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