Un sociólogo busca encender a la NFL

Horas antes del anuncio, incluso la madre del novato juraba desconocer su destino. 28 de abril de 2016, el Auditorium Theatre de Chicago Illinois esperaba sólo la confirmación; apareció Roger Goodell, comisionado de la NFL, con una papeleta en la mano, ahí estaba el nombre del primer seleccionado global del Draft, el que cargará la responsabilidad de cumplir con las expectativas de la temporada, el dorsal simbólico pero cargado de presión lo esperaba. Los Rams centraron sus posibilidades en un quarterback californiano, el motivo de su escalada desde la posición 15 en el orden de selección que significó la renuncia a otras posibles adquisiciones. Una decisión cuestionada desde el inicio.

“¡Jared Goff!”, pronunció Goodell, el público liberó los gritos de sorpresa y los aplausos, mientras el joven iniciaba su camino hacia el escenario con expresión nerviosa, chocando las manos de quienes lo felicitaban, vistiendo un traje, que antes de esta invitación a la élite no había considerado necesario tener en el armario, saludó y los flashes lo apuntaron, se colocó la gorra y sonrió sosteniendo el jersey azul y oro: “Es un sueño hecho realidad”. La cita es especial cada año. De acuerdo con los ratings de NFL Network y ESPN, más de 8.2 millones de personas en Estados Unidos estuvieron frente al televisor para presenciar este momento. El Draft siempre consigue calmar un poco las ansias de futbol entre el Super Bowl y el inicio de la temporada.

¿Qué hacías a los 21? ¿O qué piensas hacer cuando llegues a esa edad? Jared Goff firmó un contrato por 27.9 millones por los próximos 4 años. Caso similar al de los siguientes cinco elegidos en la primera ronda, poseedores de contratos superiores a los 20 millones, todos ellos menores a los 24 años. El momento que esperan desde niños comienza a delinearse meses antes cuando los nombres aparecen, así ocurrió con Goff y Carson Wentz, también quarterback; pero desde antes debieron acostumbrarse a compartir un poco más de sus días, las entrevistas, las reuniones y las prácticas con público fueron rutinarias.

Jared estudió sociología en la Universidad de California, fue parte de los Gold Bears desde los 18 e inició todos los partidos de sus tres temporadas en el nivel colegial. En la última impuso el récord de la conferencia con 4,714 yardas, 43 touchdowns y un 65.4% de pases completados. Más allá de las estadísticas, es un pasador natural y su rapidez para tomar decisiones bajo presión dentro del campo es igualmente apreciada. Un jugador de manos pequeñas no es bien visto en la NFL, sin embargo, eso no fue un problema en su trayectoria en el futbol colegial.

Él ha defendido su capacidad para convertirse en el mejor mariscal de campo de la liga, deberá luchar con las críticas -hasta la de ser comparado con Aaron Rodgers, igualmente egresado de California, elegido en 2005- y afirma: “Siempre he tenido que salir a jugar con la consigna de probarle algo a la gente, siempre he tenido ese peso sobre mis hombros”. El porqué del empeño de los Rams por tenerlo radica también en su regreso a casa después de 21 años en San Luis. Goff está llamado a ser la imagen del equipo en una plaza urgida de futbol profesional que esperó ansiosa la confirmación tras el rechazo de 13 propuestas de recolocación. Aquel día de Draft, el L.A. Live fue punto de reunión de cientos de fanáticos que simplemente querían celebrar la historia, deseosos por hacerla positiva de la mano del portador del 16, el mismo de toda su vida.

En su hogar en Novato, California, el deporte de alto nivel siempre ha tenido sitio, su padre, Jerry Goff, fue beisbolista en las Grandes Ligas entre 1990 y 1996, nunca tan cotizado en el diamante como lo es ahora su hijo sobre el campo. Él eligió una vía distinta desde sus primeras exhibiciones en el colegio católico Marin, pero mantiene la afición que lo lleva de vez en cuando a las tribunas; al menos cuando podía gozar del anonimato.

Jared toma con calma el ruido a su alrededor en la pretemporada, se aventura poco -a diferencia de Carson Wentz, segunda selección global por los Philadelphia Eagles, que se ha colgado la capa de héroe- y no hace de sus palabras una prisión. Los ojos estarán sobre ambos y el juicio a los Rams sobre el costo-rendimiento será constante, en especial porque se proyectaba que la oportunidad de Jared para liderar al equipo llegaría desde la primera noche debido a la falta de competencia en el puesto con Case Keenum. Pero el entrenador, Jeff Fisher, ha aceptado que sus resultados recientes lo ubican, de momento, como el tercero en la lista, detrás de Sean Mannion y Keenum; para algunos, su primera derrota.

En estas mismas fechas, hace un año, aseguraba: “No quiero ser un tipo que llegue con grandes estadísticas y no haya ganado un montón de juegos”. Su récord de victorias y derrotas, 14–23, es el peor de los primeros quarterbacks seleccionados en la historia del Draft, pero los números no son todo, deberá demostrar que puede acostumbrarse a la velocidad de juego en el mejor nivel y carácter suficiente para guiar a una plantilla sin mucha experiencia conjunta. Cuánto puede cambiar la vida en una temporada. El próximo lunes 12 de septiembre, los Rams pisarán el Levi’s Stadium, se encontrarán con los 49ers y la primera prueba para el joven llamado a ser ídolo de una ciudad con gran potencial en la industria deportiva ocurrirá fuera del campo, será la paciencia. Goff ya ha tomado clases de finanzas para administrar los millones que comienza a percibir, falta lo más importante.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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