Violencia contra las mujeres, una ‘defensa’ a medias y sin datos…

“Habrás quedado bien en figuras, pero con lo gorda que estás no puedo desfigurar al equipo”. Caí en una bulimia. ‘Fuera del agua, gorda, vete al psicólogo’. Me echó porque no entendía el catalán y pedí que me hablara en castellano”.

Así relató una exintegrante de la Selección Española de nado sincronizado la experiencia bajo el mando de la entrenadora Anna Tarrés, cuando en septiembre del 2012, ella y otras compañeras ya retiradas de la actividad deportiva hicieron pública una carta para denunciarla por los maltratos que ejecutó durante varios años. Sólo se atrevieron una vez que el contrato de Tarrés con la federación había expirado.

El Comité Olímpico Internacional logró romper la brecha de género en los Juegos de Londres, todos los países participantes contaron con mujeres deportistas en sus delegaciones por primera vez en la historia. Un dato que, en apariencia, habla de inclusión.

Lejos de los números, los relatos de violencia evidencian la presencia de discriminación dentro y fuera de los vestidores. Sobre esas quejas no hay conteo.

En México tampoco existen registros, sólo los de la memoria. “Laura ya tiene 18 años de edad y ya sabe lo que hace”, respondió Felipe Tibio Muñoz en 2004, de acuerdo con una investigación de Proceso, en referencia a la denuncia de los padres de la clavadista Laura Sánchez contra el entrenador Francisco Rueda por estupro y corrupción de menores. Al hacerse público, Rueda fue señalado por dos exatletas, Azul Almazán y Cristina Millán, víctimas de discriminación, amenazas, acoso sexual y psicológico durante su carrera. Sin consecuencias legales, porque Laura Sánchez negó los hechos relatados por su madre, la Federación Mexicana de Natación lo despidió.

Aquella vez, el presidente del Comité Olímpico Mexicano también consideró “natural” que algunos entrenadores utilizaran el maltrato como método.

En 2006, la entrenadora mexicana Charlotte Bradley, presentó los resultados de una investigación realizada por su asociación civil Deporte Mujer y Salud (Demusa) y reveló que de los 150 encuestados, parte de la comunidad de corredores y maratonistas en su mayoría mujeres, el 71% dijo haber sido víctima de acoso o abuso sexual, principalmente por el instructor.

Bradley integró el panel de la Comisión Médica del Comité Olímpico Internacional y tras las evidencias de diferentes partes del mundo, adoptaron la declaración de consenso contra abuso y acoso sexual en el deporte, con el objetivo de proteger a los atletas y ofrecer líneas de actuación: “Los principales causantes se hallan entre quienes están en posiciones de poder y autoridad en el entorno de los deportistas”, sentenciaron en el comunicado.

Representa una parte de los maltratos a los que son sometidas. Las Naciones Unidas definen la violencia contra la mujer como:

¿Qué tanto protegen el COI y la FIFA a las mujeres deportistas?

Durante muchos años, el Comité Olímpico ha implementado diversas pruebas para comprobar la “identidad sexual” de las atletas, el objetivo, dicen, es evitar que un hombre se cuele en las competencias femeniles y saque ventaja. Sus métodos denigraban a las atletas obligándolas a demostrar su pertenencia posando desnudas para exámenes visuales y hasta ginecológicos. Después aparecieron las pruebas genéticas, anatómicas y hormonales, aplicadas a pesar de las críticas de biólogos y genetistas por no considerar todas las condiciones de género.

Desde el 2000, las pruebas únicamente se hacen bajo sospecha, pero ocurren bajo la desconfianza generada por la apariencia que no encaja en el estereotipo.

Once años más tarde, la FIFA las estableció como obligación para el Mundial Femenil. El mismo organismo, dirigido entonces por el hombre que sugirió una estrategia para elevar el interés por el futbol femenil: “Dejen que las mujeres jueguen en ropa más femenina como lo hacen en el voleibol”. Continuó: “Podrían, por ejemplo, tener pantalones cortos más ajustados”, Joseph Blatter.

Son sólo algunos ejemplos. La discriminación es visible en las estructuras que soportan sus disciplinas, cuentan con menos recursos y, por lo tanto, oportunidades de acceso, la cobertura mediática es escasa y se enfoca en el concepto de belleza. Además están sometidas al escrutinio de los aficionados, como ocurrió con la gimnasta Alexa Moreno en los Juegos Olímpicos de Río al ser víctima de comentarios humillantes por su peso: “Me sentí triste, sí me dolió. No soy un robot que no siente”, declaró para BBC.

En México, el instrumento legislativo para prevenir y atender los casos de violencia es la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. En 2014, dos diputados de Movimiento ciudadano impulsaron una iniciativa que pretendía incluir el concepto de violencia deportiva para hacer visible la problemática con características únicas debido a la relación de poder con los entrenadores, citaron la investigación de Bradley y casos conocidos de abuso. Sin embargo, hasta el momento, en ninguna línea se refiere al ámbito deportivo ni a las atletas.

Comunicóloga. Reportera. Antes en: juanfutbol, VICE en Español, Cámara Húngara, Goal en Español, Referee. Contacto: an.cmanjarrezt@gmail.com, Tw: @_anniemals

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